
Ciudad del Vaticano. AP. El papa Benedicto XVI deploró la aparente agonía de la Iglesia en Europa y Estados Unidos, donde la gente siente que no necesita a Dios, y planteó dudas sobre el enorme número de sacerdotes en Asia y África, en un largo discurso improvisado ante sacerdotes italianos.
Benedicto expresó tristeza por la suerte de los católicos divorciados que vuelven a casarse sin obtener una anulación, al reafirmar que si bien no pueden recibir el sacramento de la comunión, aún deben sentirse parte de la Iglesia.
El Pontífice recibió el lunes a los sacerdotes de la región norteña de Val d'Aosta durante una reunión de dos horas a puertas cerradas en Introd, donde pasa unas vacaciones. El diario vaticano L'Osservatore Romano publicó ayer una transcripción de su discurso.
En su charla, en la que habló de Marx, los disturbios de 1968 en Europa y otros temas, dijo que el Papa no es un oráculo y es infalible solo en situaciones singulares.
Comentó que lo habían visitado obispos de África y Sri Lanka, donde el número de sacerdotes crece vertiginosamente, mientras en Europa y EE. UU. cae con rapidez.
Pero dijo que la felicidad al comprobar que crece el número de eclesiásticos en el mundo en desarrollo viene acompañada por cierta amargura porque algunos aspirantes al sacerdocio solo quieren mejorar sus condiciones de vida.
"Al convertirse en sacerdotes se vuelven casi como el jefe de una tribu, naturalmente privilegiados y con otro tipo de vida", dijo.
"De manera que el trigo y la paja van juntos en este bello crecimiento de las vocaciones".