
Ciudad del Vaticano. AFP. El papa Benedicto XVI aceptó abrir el diálogo con los ultraconservadores del movimiento católico Fraternidad de San Pío X, tras recibir ayer en la residencia papal a monseñor Bernard Fellay, excomulgado hace 17 años.
La Fraternidad rechaza toda renovación dentro de la Iglesia, defiende la celebración de la misa en latín (con un misal del siglo XVI) e ignora las reformas eclesiásticas de mediados de los años 60.
El incumplimiento de las nuevas normas y la ordenación de cuatro obispos por parte del fundador, el arzobispo francés Marcel Lefebvre (fallecido en 1991), cuestionó la autoridad del Papa y provocó la excomulgación de todo el grupo.
Durante varios años los "lefebvrianos" intentaron establecer, sin éxito, un diálogo con el fallecido papa Juan Pablo II, sin dejar por ello de criticar su pontificado.
Con la elección de Benedicto XVI, uno de los cardenales más conservadores, la Fraternidad ve más posibilidades de acercarse.
Al conceder la audiencia, el jefe de la Iglesia demostró su voluntad de apertura hacia los ultraconservadores. Tras el encuentro, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, se limitó a decir que este se desarrolló "en un clima de amor por la Iglesia y con el deseo de llegar a la perfecta comunión".
En un comunicado aparte Fellay manifestó: "La audiencia ha servido como ocasión para que la Fraternidad manifieste su cariño actual y para siempre a la Santa Sede, la Roma Eterna".
Agregó que los tradicionalistas esperan encontrar "un medio de reconciliación con el Vaticano". Un representante del grupo, el vicario episcopal Bernard Broccard, agregó: "Oramos todos los días por la unidad de los cristianos".
La creación de la Fundación como iglesia aparte, en 1988, fue el primer cisma de la Iglesia desde 1870 y actualmente tiene unos 460 sacerdotes en 50 países, con su mayor comunidad en América Latina.