Todos "trataron desesperadamente de abandonar aquel infierno. En su desesperación, algunos se refugiaron bajo las escalinatas que conducían al segundo nivel, que, al derrumbarse, los atrapó", dijo el primer superintendente de Bomberos, Alejandro Aguilar, basándose en el relato de los sobrevivientes.
"No había extintores, ni señalamientos de rutas de evacuación. Nunca nos dieron cursos de Protección Civil", añadió una joven de apellido García, que después de hablar con la prensa fue detenida en calidad de testigo.
Otra mujer, que dijo llamarse Wendy y trabajar como jefa de relaciones públicas de Lobohombo, afirmó que la discoteca sí contaba con todas las medidas de seguridad: "Era totalmente segura", sostuvo.