
Cison Di Valmarino, Italia. AFP. Ministros de Agricultura del G8 y delegados de grandes economías emergentes, como Brasil, México y Argentina, se reúnen este fin de semana en Italia para buscar salidas a la crisis alimentaria que padece el planeta y que podría empeorar por la crisis económica.
La reunión transcurre en un castillo de Cison di Valmarino y está previsto su cierre mañana cuando se divulguen las conclusiones.
El objetivo del encuentro es preparar un documento que será presentado a los jefes de Estado y de gobierno del G8 en vista a la cumbre de julio en Sardeña.
Además de los ministros del G8 (EE. UU., Rusia, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Inglaterra, Italia), la reunión agrupará a ministros, o sus representantes, de Brasil, China, India, México, Sudáfrica, Argentina, Australia y Egipto.
Los representantes de entidades internacionales, entre ellas el Banco Mundial, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Unión Africana, participarán en los debates a partir de hoy.
Propuestas específicas. Ante el aumento del hambre y la pobreza, las naciones reunidas ordenaron a sus ministros reunirse a elaborar propuestas concretas sobre la seguridad alimentaria y cómo limitar la volatilidad de los precios que, al dispararse, provocaron disturbios en varios países el año pasado.
La crisis económica provocó una baja de los precios, pero este fenómeno es coyuntural, y podría empeorar la situación al debilitar los países en vías de desarrollo y al provocar una baja de las inversiones en agricultura, mientras que el número de personas que padecen hambre es cercano a 1.000 millones, según un informe de la ONU.
“Debemos aprender la lección del aumento de los precios del 2008, necesitamos reglas más rígidas ante la especulación. Es inadmisible enriquecerse jugando con contratos a futuro de materias primas”, declaró ayer el ministro italiano de Agricultura, Luca Zaia, al diario Il Sole 24 Ore .
“La seguridad alimentaria es inaceptable y vamos a tener que duplicar la producción de aquí a 2050 para alimentar a una población que alcanzará 9.000 millones de habitantes”, subrayó antes de la reunión una fuente francesa.
“El primer objetivo debe ser el aumento de la productividad de los países en vías de desarrollo”, subrayó el ministro italiano.
Los ministros también hablarán de la asociación mundial sobre la agricultura y la alimentación, anunciada por el G8 en Japón, así como del problema de la carrera en busca de tierras cultivables de los países en busca de recursos alimentarios o de grupos financieros.
Los organizaciones no gubernamentales esperan que salgan compromisos concretos de la reunión.
Según Chris Leather, de Oxfam, esta reunión “tiene un papel importante que desempeñar, y esperamos que se tomen decisiones concretas”, principalmente acerca de un “apoyo de las inversiones en los países en vías de desarrollo”.
“La meta es que los países del G8 cumplan promesas”, subrayó Ambroise Mazal, del Comité Católico contra el Hambre y para el Desarrollo que recordó que solo un 10% de $22.000 millones anunciados en la cumbre de la FAO en Roma (junio de 2008) han sido entregado.