
Riad. AFP. La débil reacción de los países árabes a la ofensiva militar israelí en la franja de Gaza se debe a las rivalidades regionales, al temor de reforzar a los islamistas como Hamás y a su escaso peso diplomático, estiman algunos analistas.
Mientras la población árabe ha dado rienda suelta a su furia tras el asalto israelí contra el movimiento palestino Hamás, que controla la franja de Gaza, las reacciones de sus gobernantes se han visto amortiguadas por el miedo a alentar el fundamentalismo a nivel interior y por los pocos instrumentos de que disponen para presionar a Israel.
La respuesta de los políticos ha decepcionado al ciudadano común, dejando un vacío que podría ser peligroso si los soldados israelíes y sus tanques permanecen mucho tiempo en la franja de Gaza.
“La respuesta árabe es muy débil. Parecen estar paralizados”, afirmó ayer Jalid al Dajil, un analista saudí.
Esta reacción no está a la altura “de las expectativas de los árabes”, señala el investigador saudí Tawfiq al Sais.
Esto probablemente refleje la realidad de una situación en la que poco pueden hacer, explica.
Los gobiernos árabes de Oriente Medio reprocharon a Israel la intensidad de su campaña; el emir de Qatar llegó a acusarlo de cometer “un crimen de guerra”.
Pero este diminuto emirato, donde Israel dispone desde 1996 de su única oficina comercial en el Golfo, no ha dado muestras de querer cortar por lo sano su contacto.
Los países árabes se han volcado en busca de una resolución de alto el fuego en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
“El Consejo tiene la responsabilidad de acabar con los conflictos lo antes posible, y el conflicto actual en la franja de Gaza no debería ser una excepción”, aseguró el martes el canciller saudí Saud Al Faisal.