
París. AFP. El accidente de un Boeing 737 de Ethiopian Airlines, ocurrido ayer frente a las costas del Líbano poco después de despegar, recuerda otros casos de aviones que se precipitaron en el mar.
El 25 de mayo del 2002, en Taiwán, un Boeing 747, de la compañía taiwanesa China Airlines, cae a unos 50 kilómetros de las costas de Taiwán. El avión se desintegró en pleno vuelo, según la aviación civil taiwanesa: 225 muertos.
En Benin, el 25 de diciembre de 2003 un Boeing de la aerolínea UTA se desploma en el mar, tras despegar del aeropuerto de Cotonú: 139 muertos y 21 supervivientes.
El 3 de enero del 2004, en Egipto, un avión Boeing 737 de la compañía egipcia Flash Airlines se estrella en el mar Rojo, pocos minutos después del despegue del aeropuerto de Sharm el Sheikh (este): 148 muertos fue el resultado.
Rusia fue el escenario donde el 3 de mayo de 2006 un Airbus A320 de la firma armenia Armavia se precipta en el mar Negro cuando se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Sochi (sur): 113 muertos.
El primer día de enero de 2007, en Indonesia, un Boeing 737 de la compañía indonesia Adam Air que efectuaba el trayecto entre Surabaya (Java) y Manado (Celebes) cae en el mar.
Los restos del aparato solo fueron encontrados diez días después: 122 muertos.
En el océano Atlántico, 1.º de junio de 2009 un Airbus A330, de la empresa Air France, que realizaba el trayecto entre Río de Janeiro y París se desploma y deja un total de 228 muertos.
Las islas Comores viven el 30 de junio de 2009 el accidente de un Airbus A310 de la compañía yemenita Yemenia que se estrella frente a las costas de la isla, poco antes de su aterrizaje previsto en el aeropuerto de Moroni. Una sola persona, un adolescente de 12 años, sobrevive al accidente. Hubo 152 muertos.