Unos 150 líderes del planeta participan en la cumbre de la droga que se abrió ayer en la ONU con un llamado a superar el viejo debate entre países productores y consumidores, con el ambicioso objetivo de limpiar el mundo de drogas en diez años.
"Llegó el momento de decirle `no' a las drogas", instó el secretario general de la ONU, Kofi Annan, al inaugurar la cumbre de tres días, convocada por iniciativa de México y que concluirá con un plan para reducir "drásticamente" la producción y los consumidores de droga en el mundo, calculados actualmente en unos 200 millones.
El mandatario costarricense, Miguel Angel Rodríguez, solicitó, por su parte, mayor ayuda económica de los países ricos para combatir el mal. (Información en pág. 4-A)
Pese al optimismo, expertos en asuntos de narcóticos rechazaron las propuestas lanzadas por Annan, y el presidente norteamericano Bill Clinton, en la inauguración de la cumbre que buscará eliminar el narcotráfico para el año 2008.
Las medidas planteadas en el marco de la Asamblea General de la ONU van a ser un fracaso, debido a que están basadas en las políticas antinarcóticos de Estados Unidos, las cuales no han servido en los últimos 30 años, aseguraron los expertos, en una rueda de prensa en Nueva York al margen de la cumbre.
"El presidente Clinton debería aceptar lo que es obvio: que la lucha contra las drogas, tal como la ha planteado Estados Unidos, no sirve", dijo Ethan Nadelmann, director del Centro Lindersmith, instituto de investigación sobre la droga, con sede en Nueva York.
En opinion de Coletta Youngers, investigadora de la Oficina en Washington para Asuntos de América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), "los norteamericanos gastan hoy menos en drogas, simplemente porque estas son mucho más baratas que hace diez años. Esa es la única razón, no que nuestra política antidrogas sea un éxito".
"Responsabilidad compartida"
Esta es la primera vez que una reunión sobre la droga llama a una "responsabilidad compartida entre países productores y consumidores", señaló Annan en su discurso.
El presidente norteamericano, Bill Clinton, el primero en tomar la palabra en su calidad de mandatario del país anfitrión, se hizo eco de este llamado y pidió dejar atrás el debate estéril sobre quién es responsable del problema que ha dividido a productores y consumidores de droga y que no ha permitido "desmantelar un solo cartel" de la droga.
El presidente del primer país consumidor de droga del planeta -unos 13 millones de norteamericanos (el 6,1 % de la población) consumen narcóticos, según cifras oficiales- declaró que la droga es un problema "de cada nación".
El presidente de México, Ernesto Zedillo, que habló después de Clinton, reclamó a su vez una estrategia antinarcóticos "equilibrada" entre países productores y consumidores, aunque dejó claro que la lucha contra la droga no justifica una injerencia en los asuntos internos de cada país.
Nadie debe poder "erigirse en juez de los demás", ni sentirse "con derecho a violar las leyes de otros países, en aras de hacer valer las propias", afirmó Zedillo, que viajó a Nueva York precedido por el escándalo de la operación Casablanca, que fue efectuada a espaldas de México por agentes antinarcóticos estadounidenses.