Chicago, EE. UU. AFP. El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, designó ayer a Hillary Clinton a la cabeza de la diplomacia de su gobierno, al anunciar a su equipo de seguridad nacional en el que Robert Gates se mantendrá a cargo del Pentágono.
“Hillary Clinton tiene una inteligencia extraordinaria y una notable ética del trabajo”, dijo Obama en Chicago (Illinois) al confirmar en el emblemático puesto a quien fue su rival durante una encarnizada campaña demócrata hacia la Casa Blanca.
Sobre ella, Obama aseguró que la ha conocido como “amiga, colega, asesora y dura oponente en las elecciones primarias”, y anticipó que como secretaria de Estado tendrá su “completa confianza” y demostrará una “tremenda estatura” política y la capacidad de trabajo que ha demostrado a lo largo de su carrera.
Junto a Clinton, Obama designó a la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, como nueva secretaria de Seguridad; a Eric Holder como secretario de Justicia; a James Jones, como asesor en Seguridad Nacional, y mantuvo Gates como secretario de Defensa.
“Los estadounidenses no solo han pedido por un nuevo liderazgo en su país, sino que también han pedido renovar el lugar que EE. UU. ocupa en el mundo”, subrayó Clinton pocos minutos después de haber sido designada.
Trabajo complicado. La tarea de Clinton será complicada: deberá ejecutar el retiro de las tropas estadounidenses en Iraq y mitigar el resurgimiento de la violencia talibán en Afganistán y, sobre todo, ayudar a revertir la imagen de su país en el mundo, mancillada por ocho años de gobierno del presidente George W. Bush.
Defensores de los derechos de los inmigrantes esperan que la experiencia de Napolitano a la cabeza del estado de Arizona, fronterizo con México (al que gobierna hace seis años), contribuyan a impulsar el debate.
Sin embargo, el contexto actual de crisis económica y financiera podría hacer que sea más difícil que nunca conseguir el apoyo en favor de los inmigrantes.
Este asunto es tan sólo uno de los múltiples temas candentes que esperan a Napolitano cuando se encuentre a la cabeza del enorme departamento de la Seguridad Interior, creado luego de los atentados del 11 de setiembre del 2001 para prevenir, entre otras cosas, un ataque terrorista.
Obama aseguró que su gobierno, que inicia el 20 de enero, asume “el compromiso total de eliminar la amenaza del terrorismo”.
“No podemos tolerar un mundo donde personas inocentes son asesinadas por extremistas”, dijo Obama, en momentos en que el mundo está impactado por los atentados de Bombay, donde más de 190 personas murieron.
La ratificación de Robert Gates al frente del departamento de Defensa es la primera vez que ese cargo se mantiene de una administración a otra del partido rival.
Gates tiene la misión de “terminar la guerra de manera responsable”, declaró Obama, quien repitió que quiere un retiro de las tropas norteamericanas en 16 meses.