Londres. Los adolescentes británicos que en 1993 mataron al niño de dos años James Bulger, uno de los crímenes más espantosos cometidos en Inglaterra, tendrán una nueva identidad y podrán vivir en el anonimato cuando salgan de la cárcel, según decidió ayer la justicia.
La jueza del Tribunal Supremo de Londres encargada del caso, Elizabeth Butler-Sloss, ordenó que sean secretos los nuevos nombres que adoptarán Jon Venables y Robert Thompson cuando abandonen, a mediados de febrero, la prisión en la que han pasado un poco más de ocho años.
La magistrada comentó, al anunciar su decisión, que la vida de los dos adolescentes estaría "realmente en peligro si sus identidades y paraderos llegan a ser del dominio público".
Venables y Thompson, que ahora tienen dieciocho años pero que en el momento del crimen tenían diez, mataron a Bulger el 12 de febrero de 1993, tras secuestrarlo, en un descuido de su madre, en un centro comercial de la ciudad inglesa de Liverpool, al oeste del país.
Los dos menores golpearon al niño con una barra de hierro, le tiraron ladrillos y acabaron lanzándolo a una vía férrea, por donde pasó un tren que lo mató.
Medidas especiales
La jueza impuso ayer varias medidas restrictivas a los medios de comunicación ingleses para proteger la integridad de los culpables de aquel crimen, que conmocionó a la sociedad.
Una vez que Venables y Thompson salgan de la cárcel, no podrá difundirse ningún detalle de sus nuevas vidas ni tampoco fotografías suyas actuales, sentenció Butler-Sloss, quien añadió que la excepcionalidad del caso requería medidas especiales.
En un país como Inglaterra, en el que la edad penal es de diez años, los dos asesinos fueron juzgados y condenados como si fueran adultos a un mínimo de ocho años de cárcel, una condena que el entonces ministro del Interior británico, Michael Howard, elevó a quince.
Sin embargo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló en diciembre de 1999 que los asesinos no tuvieron un juicio justo y que, en virtud de la separación de poderes, un miembro del Ejecutivo como el ministro del Interior no debería tener atribuciones judiciales.
Polémica
Pese a la excepcionalidad del caso, algunos medios de comunicación consideraron desproporcionadas las restricciones impuestas por la justicia para preservar la identidad de los asesinos y no descartaron apelar la decisión.
Estos medios consideraron injustificada la orden de mantener la confidencialidad; una medida que, por cierto, no afecta ni a los periódicos difundidos por la red de Internet ni a los medios escoceses y norirlandeses, ya que el Tribunal Supremo de Londres solo tiene competencia en Inglaterra y Gales.
A su juicio, las restricciones podrían además sentar un peligroso precedente, ya que abrirían la puerta a nuevos casos en los que la identidad de los asesinos quedaría protegida a pesar de sus crímenes.