La puesta en órbita el jueves de la sonda Mars Global Surveyor (MGS) en torno a Marte abre una nueva era en la exploración del mítico Planeta Rojo, dos meses después del aterrizaje del Mars Pathfinder y su pequeño robot Sojourner.
"Entramos en la segunda era de la exploración de Marte", tras la fase abierta con la aventura de las sondas norteamericanas Viking en 1976, exclamó el responsable científico del proyecto, Wesley Huntress, al recibir la noticia del éxito de MGS.
Los norteamericanos ya tienen programadas siete misiones más con destino al Planeta Rojo antes de 2005. Prevén enviar al hombre a Marte hacia el 2014.
MGS va a cartografiar el planeta, determinar su topografía, estudiar su campo magnético, analizar su atmósfera y determinar la composición y distribución de sus minerales, rocas y hielo de superficie.
MGS vendrá a completar las observaciones realizadas en suelo marciano por Pathfinder y su pequeño robot móvil Sojourner, que prosiguen sus estudios sobre la atmósfera y la composición de las rocas en la llanura de Ares Vallis, lugar del aterrizaje.
Como subrayó Edward Stone, responsable de la empresa Lockheed Martins Aeronautics, "el año que viene, vamos a ver cosas que nadie había visto nunca".
En un año marciano, es decir, 687 días terrestres, MGS va a proporcionar más datos y fotografías que todas las misiones anteriores reunidas, Mariner, Viking y Pathfinder, según las previsiones de la agencia espacial norteamericana (NASA).
Al acercarse al planeta, MGS ya tomó ocho clichés y su cámara va a permitir "retratar" todo objeto de talla igual o superior a un pequeño auto. "Esperamos que eso pondrá fin a ciertas controversias de hace tiempo", subrayó un científico de la misión, Alden Albee.
Pero de hecho, la misión principal de MGS cuando logre estabilizarse en su órbita a 378 km de altitud, cosa que le llevará cuatro meses, es reunir las informaciones vitales para facilitar las futuras misiones a Marte, destacó Cunningham.