Así han caracterizado las fuerzas de seguridad al único detenido hasta el momento en relación con los dos ataques, un noruego de 32 años identificado como Anders Behring Breivik y que se entregó a la policía sin oposición tras perpetrar una masacre en la isla de Utoya.
Según las hipótesis que maneja la policía, el arrestado hizo estallar un potente auto bomba en el barrio gubernamental –que mató a siete personas– y marchó de inmediato en carro a la isla, donde se adentró en un campamento de las juventudes socialdemócratas y abatió con un rifle automático a al menos 85 personas, en su mayoría adolescentes.
“No estamos seguros de que se trate solamente de una persona. Según los testimonios de algunos testigos, pensamos que podría haber más de un tirador”, dijo un portavoz policial, que recurrió al análisis balístico para comprobar cuántas armas se emplearon.
La policía apuntó asimismo que la cifra final de fallecidos va a incrementarse, ya que aún hay cuerpos que no han sido rescatados de los edificios afectados por la explosión de Oslo, y que sigue habiendo al menos cuatro personas dadas por desaparecidas en Utoya.
Mientras se conocen los avances de la investigación, la conmocionada población de Oslo participó ayer de forma espontánea en distintos actos de homenaje y depositó flores, velas, fotos y dedicatorias en memoria de los fallecidos.
El primer ministro, Jens Stoltenberg, y el rey Harald IV de Noruega calificaron de tragedia nacional la doble matanza, por la que el país escandinavo guardó ayer un día de luto.
Pese a la destrucción que causó la fuerte deflagración en el centro de Oslo, que dañó gravemente cuatro edificios, la atención de la mayoría se centra en la masacre del campamento juvenil.
El primer ministro Stoltenberg consideró que los hechos de Utoya han sido “la peor tragedia nacional desde la Segunda Guerra Mundial” y recordó que él pasó veranos en aquella isla y que conocía personalmente a algunos de los fallecidos.
Varios medios especularon con la posibilidad de que el arrestado llevase meses, incluso años, planeando el doble atentado, algo que aún no se ha confirmado.
En este sentido, destaca la información de que el presunto agresor compró en mayo pasado seis toneladas de abono químico sin levantar sospechas, y que se hubiese retirado a una casa en el campo en el 2006.