
El premio Nobel de Medicina 2004 fue atribuido ayer de manera conjunta a los estadounidenses Richard Axel y Linda B. Buck por sus investigaciones sobre el sistema olfativo.
Richard Axel, de 58 años, y Linda B. Buck, de 57, despejaron de cierta manera los misterios del olfato, un campo en el que los investigadores estaban un poco atrasados con respecto a los estudios de los otros sentidos, anunció el lunes el Instituto Karolinska, que otorga la recompensa.
“El olfato fue durante mucho tiempo el más enigmático de nuestros sentidos. No se comprendían los principios básicos para reconocer y recordar aproximadamente 10.000 olores”, explicó la Academia en su comunicado.
“Los laureados con el premio Nobel de Medicina este año han resuelto ese problema en una serie de estudios pioneros que han aclarado el funcionamiento del sistema olfativo”, añadió el Instituto Karolinska.
En 1991, Buck y Axel publicaron un artículo conjunto en el que revelaban el descubrimiento de cerca de 1.000 genes de receptores odorantes que permiten al ser humano reconocer y memorizar cerca de 10.000 olores.
Desde entonces, cada uno ha seguido trabajando en reveladoras investigaciones en el campo, pero de forma separada.
Los descubrimientos de los profesores Axel y Buck subrayan la importancia del sistema olfativo en la calidad de la vida y en el sentido del gusto.
“La mayoría de los olores están compuestos por múltiples moléculas odorantes y cada una de ellas activa varios receptores olfativos. Es entonces una cascada de reacciones lo que nos permite reconocer y memorizar cerca de 10.000 olores”, explica la academia.
Richard Axel, profesor de la universidad de Columbia, en Nueva York, desde 1999, dijo estar profundamente honrado y complacido con el premio.
“Este honor representa el vasto esfuerzo de muchas universidades, estudiantes y compañeros que trabajan en laboratorios del Centro Médico de la Universidad de Columbia”, añadió en un comunicado de prensa.
Linda B. Buck, de 57 años, trabaja desde 2002 en el departamento de ciencias fundamentales del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle, Washington; donde, al enterarse del anuncio del galardón, la vocera del centro de investigación, Susan Edmonds, solo pudo decir “¡Es maravilloso!”.
El año pasado el premio Nobel de Medicina fue atribuido a Paul Lauterbur y Peter Mansfield por sus descubrimientos en el campo de las imágenes de resonancia magnética (IRM).