El niño estadounidense a quien un tiburón cercenó su brazo derecho y le fue reimplantado ha mostrado algunos indicios de mejoría, incluyendo la capacidad de mover los dedos de los pies.
Jessie Arbogast, de ocho años, "está mostrando algunas señales de gradual progreso neurológico", dijeron los médicos en un breve comunicado divulgado en la noche del miércoles por el hospital infantil del Sagrado Corazón, en Pensacola, en el estado de Florida.
"Ha movido los dedos de sus pies al dársele instrucciones. Jessie sigue asistido por un pulmón artificial que, sin embargo, está en su posición más baja. Su tasa cardíaca y presión sanguínea siguen bien", agregó.
En la mañana de ayer otro informe del hospital dijo solo que Jessie era atendido por un grupo de especialistas.
Pero el movimiento de los dedos de sus pies, informado en la noche del miércoles, y reportes de la prensa local de que también había abierto los ojos y movido asimismo el brazo que le fue reimplantado en una operación quirúrgica, parecían ser indicios de algún progreso.
Jessie, residente de Ocean Springs, en Mississippi, estaba al atardecer del viernes 6 en aguas de unos 45 centímetros de profundidad en la playa de Gulf Islands National Seashore, al noroeste de Florida, cuando un tiburón de 2,1 metros le cercenó de una mordida el brazo derecho, entre el codo y el hombro.
Un tío del menor, Vance Flosenzier, forcejeó con el tiburón para llevarlo hasta la playa, donde un guardia forestal, Jared Klein lo mató de cuatro balazos.
Ambos extrajeron el brazo, que le fue reimplantado al menor en una delicada cirugía.