La nave espacial rusa que transporta al astronauta estadounidense Edward Lu y al cosmonauta ruso Yuri Malenchenko continúa su viaje a la Estación Espacial Internacional, hacia donde salió el sábado.
El Control de Misión ruso afirmó ayer que todos los sistemas funcionaban con normalidad y que ambos miembros de la tripulación estaban de buen ánimo, un día después de que el cohete despegó del cosmódromo ruso de Baikonur, en las estepas de Kazajistán.
Se prevé que la cápsula Soyuz TMA-2 se acople hoy con la estación espacial de 60 mil millones de dólares, donde actualmente se encuentran los astronautas estadounidenses Kenneth Bowersox y Donald Pettit, y el cosmonauta ruso Nikolai Budarin.
El acoplamiento automatizado se producirá a aproximadamente 400 kilómetros de altura sobre territorio ruso.
Luego, 90 minutos después, tras una serie de verificaciones para asegurarse que no haya fugas, la escotilla se abrirá y las tripulaciones podrán saludarse, dijo Rob Navias, portavoz de la NASA.
Lu y Malenchenko llevan regalos para festejar el cumpleaños de Pettit, que llegó a 48 años el 20 de abril, y el de Budarin, que el martes cumplirá 50, reportó la agencia noticiosa rusa ITAR-Tass.
Pero no dispondrán de mucho tiempo para celebrar: las tripulaciones tienen que intercambiar gran cantidad de información. Los tres hombres que están actualmente en la estación espacial deben darle una gira a los recién llegados y explicarles los procedimientos de seguridad.
Mientras tanto, la pareja ruso-estadounidense le dará a Bowersox, Pettit y Budarin un curso de repaso del manejo de la cápsula Soyuz, que usarán para regresar a la Tierra el 3 de mayo.
Los tres tripulantes que regresarán, lo harán a bordo de una Soyuz más vieja, actualmente acoplada a la estación, mientras que la que lleva a Lu y a Malenchenko permanecerá con ellos en el espacio, por si, eventualmente, tuvieran que evacuar con rapidez.