Columbia (EE.UU.) La nave espacial Near descendió ayer suavemente sobre la superficie rocosa y yerma de Eros para completar el primer descenso de una nave terrestre en un asteroide.
El descenso, aproximadamente a las 2:05 p. m (en Costa Rica), fue confirmado cuando el Control de la Misión recibió una señal desde la nave ya depositada sobre la superficie de Eros, a unos 315 millones de kilómetros de la Tierra.
"Estoy complacido de informar que el Near tocó tierra", anunció Robert Farquhar, el director de la misión. "Todavía estamos recibiendo señales. Está transmitiendo desde la superficie".
Los ingenieros que estaban enfrascados frente a sus monitores en la sala de control prorrumpieron en un aplauso al confirmarse el éxito de la maniobra. La misión, controlada por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins, también fue la primera al espacio exterior operada por un centro que no fuese la NASA.
El descenso prácticamente impecable de Near se efectuó mediante cinco disparos de cohetes, desde horas de la mañana, para ir reduciendo su órbita inicial a 24 kilómetros de Eros e ir acercándolo al asteroide.
El descenso puso un broche de oro a una misión de cinco años y 3.200 millones de kilómetros para la nave robótica, y perfeccionó la experiencia técnica para depositar naves sobre objetos de gravedad extremadamente ligera.
"Esto nos da mucha práctica", afirmó Ed Weiler, científico jefe de la NASA. "En un futuro quisiéramos descender en cometas porque tienen la clave de los orígenes".
Weiler dijo que esta experiencia podrá aplicarse en una década cuando la NASA lance una misión similar hacia un cometa.