
La Haya. AFP. El expresidente yugoslavo Slobodan Milosevic, de 64 años, falleció en la cama de su prisión por causas que se desconocen, anunció ayer el Tribunal Penal Internacional (TPIY) para la exYugoslavia de La Haya, donde era juzgado desde hacía más de cuatro años por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio.
"Hoy (...) Slobodan Milosevic fue encontrado sin vida en el lecho de su celda del centro de detención de las Naciones Unidas en Scheveningen", un barrio de La Haya, anunció en un comunicado el TPIY, que esperaba concluir este año el juicio de este hombre clave en las guerras de los Balcanes de los años 1990.
Por el momento, no se han dado a conocer las causas del deceso, confirmado por el médico de la prisión, aunque el TPI ha señalado que no presenta "signos de suicidio", declaró una portavoz.
Los restos mortales de Milosevic han sido trasladado al Instituto Médico Forense holandés de La Haya, según la agencia holandesa ANP, donde hoy se le practicará la autopsia.
El TPIY permitió la participación de forenses serbios en la autopsia, anunció el ministro de Derechos Humanos serbio-montenegrino, Rasim Ljajic, que viajará a La Haya para recabar información sobre el deceso.
Steven Kay, uno de sus abogados de oficio, declaró a la cadena de televisión británica BBC que su cliente no preveía suicidarse.
Sin embargo, uno de sus asesores, Zdenko Tomanovic, aseguró que Milosevic decía que "había intentos de envenenarlo en prisión". Milosevic sufría de problemas cardiovasculares y de hipertensión.
El hermano de Milosevic y su antiguo partido en Belgrado acusaron al TPI de su fallecimiento, a lo que este ha respondido que "no tiene nada que reprocharse".
"El TPIY vela al máximo por sus acusados, y por este en particular", aseguró Christian Chartier, un portavoz.
El tribunal rechazó a finales de febrero una demanda para que Milosevic se sometiera en Moscú a cuidados médicos, lo que lamentaron las autoridades rusas ayer en un comunicado.
El tribunal, que ha sufrido un serio revés con la muerte de Milosevic ya que en torno a él giraba toda la actividad de la corte, se encuentra en el centro de las críticas pues con el expresidente serbio son ya cuatro los detenidos fallecidos en prisión mientras eran juzgados.
El lunes se suicidó el exjefe de los serbios de Croacia, Milan Babic; en junio de 1998 se quitó la vida Slavko Dokmanovic, también serbocroata, y en agosto de ese año falleció de muerte natural Milan Kovacevic, un serbobosnio.
Con la muerte de Milosevic se cierra abruptamente uno de los juicios más importantes de la historia. Después de varios años, cientos de testigos, decenas de miles de documentos y millones de dólares, Milosevic nunca será declarado culpable ni inocente.
El final prematuro del juicio deja en el aire preguntas sobre la forma en que los jueces llevaron el caso, un extenuante, costoso y, al final, inútil proceso de cinco años.
"Eso significa 200 millones de dólares arrojados al drenaje", dijo el profesor de leyes estadounidense Michael Scharf. "Sin un acusado, el proceso será finiquitado", anunció la vocera del tribunal, Alexandra Milenov. "Caso cerrado".
"Es un gran revés para la justicia", comentó Richard Dicker, consejero legal de la organización no gubernamental Human Rights Watch.
"Más que todo, es un revés para las víctimas", agregó.