El general Policarpo Paz García, quien entregó el poder a los civiles en Honduras después de casi 20 años de gobiernos militares, falleció ayer a la edad de 67 años, informaron sus familiares.
Paz García, que había sido sometido a un largo tratamiento por diabetes e insuficiencia renal en Cuba, falleció en el Hospital Militar de Honduras.
Los escritores e historiadores atribuyen a Paz García el mérito de haber garantizado, con la participación neutral del Ejército, la celebración de elecciones libres que dieron paso a la actual era democrática de Honduras.
Paz García llegó a la Casa de Gobierno el 8 de agosto de 1978, como miembro de una junta militar integrada también por los generales Domingo Álvarez y Amílcar Zelaya.
El triunvirato militar asumió el poder luego de propinar un golpe de Estado al también general Juan Alberto Melgar, quien había asumido el 22 de abril de 1975 mediante otro cuartelazo contra Oswaldo López Arellano.
A su vez, López Arellano había alcanzado el poder con un golpe de Estado perpetrado el 3 de octubre de 1963 contra el presidente del Partido Liberal (PL, conservador) Ramón Villeda Morales.
López Arellano hizo una transición del poder a los civiles con unas elecciones que dejaron como presidente a Ramón Ernesto Cruz, del Partido Nacional (PN, conservador), quien asumió el 6 de junio de 1971.
Pero el mismo López Arellano le dio otro golpe de Estado a Cruz, el 4 de diciembre de 1972, aduciendo incapacidad del gobernante.
La junta militar que asumió dirigida por Paz García celebró elecciones el 20 de abril de 1980 para escoger a una Asamblea Nacional Constituyente, la cual redactó la actual Carta Magna y preparó el proceso electoral.
Esta Asamblea Nacional Constituyente designó, por sus méritos, a Paz García como presidente provisional de Honduras y este asumió el cargo el 27 de julio de 1980.
En las elecciones, que se celebraron en noviembre de 1981, fue electo como presidente Roberto Suazo Córdova (1982-86).