Una mujer, Beatriz Paredes, que desde la Presidencia de la Cámara de Diputados ha mostrado temple y seriedad, y un viejo caudillo, Roberto Madrazo, exgobernador y excandidato presidencial, comenzarán a disputar desde este lunes el liderazgo del PRI, la mayor fuerza política de México.
Paredes, amante de los jeans, y Madrazo se inscribieron la pasada semana como candidatos a la Presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que se disputará en inéditas elecciones internas el próximo 24 de febrero.
Tras perder un monopolio de siete décadas y haber gobernado sin oposición real bajo un régimen de mando vertical sujeto a caprichos de sus dirigentes, el PRI está en un proceso de revaluación y cambios.
Fuera del poder central, la presidencia del PRI, ahora en manos de Dulce María Sauri, se convirtió en el principal cargo para los priistas, y en la mayor plataforma con posibilidades para una futura candidatura a la jefatura del Estado, por lo que las elecciones internas toman mayor relevancia.
Tras la derrota en los comicios del 2 de julio del 2000, que ganó el conservador Vicente Fox, el PRI ha tenido que hacer un profundo ejercicio de reflexión, que concluyó en la convención nacional de noviembre pasado con la determinación de recuperar el poder con un partido renovado.
Los observadores políticos consideran que si Fox no logra revertir el ambiente de desencanto y decepción, el PRI tendrá despejado el camino para recuperar la Presidencia.
El compañero de fórmula de Paredes y aspirante a la Secretaría General del partido es el secretario de Finanzas del gobierno del estado de Coahuila, Javier Guerrero, elegido a última hora, al que se considera un político que representa a un sector de izquierda dentro del PRI.
Madrazo estará acompañado en la campaña por Elba Esther Gordillo, exdirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC).