Treinta y tres años después del accidente que mató al primer cosmonauta ruso, Yuri Gagarin, las circunstancias en que se produjo siguen siendo un misterio, afirmaron ayer en Moscú los miembros de una comisión oficial de investigación.
El 27 de marzo de 1968, Gagarin que tenía 34 años murió cuando comandaba un avión de entrenamiento, siete años después de haber protagonizado el histórico vuelo del 12 de abril de 1961.
Desde muy joven había demostrado una gran afición por todo lo relacionado con la aviación, y cuando tuvo edad para ello ingresó en la Academia de las Fuerzas Aéreas.
En 1957 decidió dedicarse a la arriesgada profesión de piloto de pruebas.
"Hemos examinado unas veinte hipótesis, pero no hemos logrado recabar las pruebas" necesarias para esclarecer totalmente las circunstancias del accidente, reconoció Ivan Rubtsov, miembro de la comisión estatal creada después de aquel episodio. "Por lo tanto, adoptamos la versión más plausible"; es decir, la de una colisión con un balón meteorológico, precisó.
Aquel día, estaba bastante nublado, y "un avión de reconocimiento debió haber informado a los pilotos, algo que no fue hecho", destacó otro integrante de la comisión, el general Anatoli Puchkin.
Gagarin y su copiloto, Vladimir Serioguin, "no hicieron los exámenes médicos antes del vuelo" contrariamente al reglamento, y Serioguin "tuvo una conversación desagradable con su jefe" militar, hecho que podría haber influido en su estado psíquico, añadió.
"No podemos descartar un error de los pilotos", admitió un tercer investigador, Alexander Cherbakov, subrayando que "ello no puede opacar el logro de Gagarin".
La muerte de Gagarin fue hasta hace muy poco alimentada por los rumores más diversos: algunos denunciaron una conspiración de la KGB y otros sugirieron que el cosmonauta había sido secuestrado por extraterrestres.