
BAGDAD (AFP) - Unos 3.200 militares estadounidenses llegaron el domingo a Bagdad para apoyar el nuevo plan de seguridad de la capital, al día siguiente de una trágica jornada para el ejército de Estados Unidos, que perdió a 19 soldados en un accidente de helicóptero y en varios ataques en el país.
En el plano político, el movimiento del jefe radical chiita Moqtada Sadr anunció el fin de su boicot al gobierno iraquí, tras haber recibido garantías sobre el cumplimiento de sus demandas.
"Volvemos a unirnos al proceso político", declaró a la AFP un parlamentario sadrista, Salé Hassan Issa al Ugaili.
El bloque de Sadr, que cuenta con 32 de los 275 diputados del Parlamento y controla cinco ministerios, había retirado desde finales de noviembre su apoyo al gobierno para protestar contra un encuentro entre el primer ministro, el chiita Nuri Al Maliki, con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Paralelamente, el ejército estadounidense rebajó el domingo de 13 a 12 el número de sus soldados que murieron el sábado en un accidente de helicóptero en el noreste de Bagdad.
Las fuerzas castrenses abrieron una investigación para dilucidar las causas del siniestro, el más grave registrado por Estados Unidos en tres años en Irak.
Al mismo tiempo, soldados estadounidenses fueron atacados en la ciudad santa chiita de Kerbala, al sur de la capital, por milicianos que abrieron fuego con armas automáticas, granadas y morteros.
Cinco uniformados perdieron la vida y otros tres resultaron heridos en esa ofensiva, que se produjo al tiempo que se celebraba en la ciudad una reunión de una célula de crisis para determinar las medidas de seguridad que se tomarán durante las ceremonias chiitas del Achura, un periodo de duelo de 10 días que se inició el domingo.
La provincia de Kerbala, bajo la autoridad de los soldados polacos desplegados por la Fuerza Multinacional, es una región relativamente tranquila. Sin embargo, el incidente del sábado podría explicarse por la serie de arrestos de líderes de grupos armados y milicias chiitas llevada a cabo estos últimos días en el país.
Otros dos militares norteamericanos perecieron el sábado en la explosión de bombas artesanales, en el norte de Bagdad y en el norte de Irak, respectivamente.
Desde la invasión del país árabe en marzo de 2003, Estados Unidos ha perdido a al menos 3.044 soldados o personal asimilado, según un recuento de la AFP basado en cifras del Pentágono.
Por otro lado, un uniformado británico murió el domingo por la deflagración de una bomba cerca de Basora, al sur de la capital.
En este contexto particularmente sangriento para las fuerzas de la ocupación, el ejército de Estados Unidos anunció el domingo la llegada a Bagdad de la segunda brigada de la 82a división aerotransportada, integrada por unos 3.200 soldados.
El contingente será "plenamente operativo hacia el 1 de febrero", indicaron las fuerzas armadas.
"Su misión será asistir a las fuerzas de seguridad iraquíes para limpiar, controlar y asegurar los puestos clave de la capital, reducir la violencia y sentar las bases de una transición hacia el control de Bagdad" en manos de "únicamente" los iraquíes, agregaron.
Se trata de la primera de las cinco brigadas --que suman un total de 17.500 soldados--, que serán enviadas al país árabe, como pilar de la nueva estrategia anunciada el 11 de enero por George W. Bush para combatir la violencia religiosa en Bagdad.
Más de 16.800 personas murieron en actos de violencia en Bagdad en 2006, según la ONU.
Una bomba estalló el domingo en un autobús, en el centro de la ciudad, matando a seis viajeros e hiriendo a otros 15, según fuentes de seguridad,
Otra persona murió y otras cinco resultaron heridas por un coche bomba en el este de la capital.
© 2007 AFP