Madrid. El exdictador de Venezuela general Marcos Pérez Jiménez, quien gobernó al país férreamente entre 1948 y 1958, murió en España a la edad de 87 años, informaron ayer en Caracas televisoras y radios.
Pérez Jiménez murió en la madrugada del jueves de un infarto según dijeron sus familiares a los medios locales.
Los restos del octogenario exdictador serán trasladados próximamente a Venezuela para su sepultura, informó su hija Flor.
Aunque en declaraciones recientes Pérez Jiménez había confesado que deseaba regresar "a morir en mi patria", siempre se negó a solicitar un indulto.
"No he solicitado, ni solicitaré indulto, porque mi caso no es de indulto", reiteró a medios venezolanos en relación con una orden de detención en su contra dictada por un juez de su país en 1972 por asesinato.
La polémica sobre la gestión del exdictador retomó fuerza tras la llegada al poder de Hugo Chávez, quien invitó a Pérez Jiménez a participar en las ceremonias de su posesión, hecho que el exdictador agradeció aunque declinó viajar a Caracas.
Chávez, un teniente coronel del ejército en retiro que antes de ser electo democráticamente encabezó en 1992 un alzamiento militar, se entrevistó con Pérez Jiménez en Madrid durante un viaje que efectuó en plena campaña electoral.
El actual mandatario venezolano comparó la obra modernizadora del gobierno de Pérez Jiménez con los "fracasos" de los gobernantes democráticos de las décadas que siguieron.
Mano dura
En 1948, después de haber sido nombrado ministro de defensa, Pérez Jiménez junto a los teniente coroneles Carlos Delgado Chalbaud y Luis Felipe Llovera Páez derrocaron al gobierno del presidente socialdemócrata Rómulo Gallegos.
Los militares constituyeron una junta que estuvo presidida por Chalbaud quien gobernó hasta que es asesinado en noviembre de 1950, sustituido por Germán Suárez Flamerich.
Se convocan elecciones para el 30 de noviembre de 1952 que gana el partido Unión Republicana Democrática, pero se desconocen los resultados y el general Pérez Jiménez es nombrado presidente el 2 de diciembre de 1952.
Durante su gobierno, Pérez Jiménez reprimió duramente a la oposición política integrada por socialdemócratas y comunistas.
Su gestión estuvo plagada de denuncias de torturas y desapariciones llevadas a cabo por la temida policía de entonces llamada Seguridad Nacional. Sin embargo, unos de los principales logros de su gestión fue la modernización de Venezuela.