
Brasilia. Reuters. El exdictador paraguayo Alfredo Stroessner murió ayer en Brasilia a los 93 años, fuera del país en que fue acusado por asesinatos y torturas cometidos durante su gobierno de mano de hierro, que se extendió por más de tres décadas.
Stroessner, quien según testimonios abrigó a criminales de guerra nazis como Josef Mengele, asoció también a Paraguay con la Operación Cóndor, la alianza represiva entre las dictaduras de la década de 1970 en el Cono Sur de Suramérica.
Asilado en Brasil desde 1989 cuando un golpe militar de su consuegro, el también fallecido general Andrés Rodríguez, puso fin a su régimen instaurado en 1954, Stroessner vivió en Brasilia con discreción en una lujosa casa que solo dejaba para ir a misa.
Su nieto homónimo dijo a periodistas que su abuelo murió sin ningún arrepentimiento por los crímenes que se le imputaban.
"Arrepentimiento ninguno, él actuó en su tiempo, conforme a los cánones de la Guerra Fría. Hoy nosotros valoramos absoluta y plenamente la democracia que todos nuestros países viven. Él actuó según los cánones de un mundo totalmente diferente", indicó Alfredo Stroessner nieto.
El delicado estado de salud del exdictador se había agravado el mes pasado, luego de que fue sometido a una operación de hernia.
Enfermo. Tras la intervención, Stroessner contrajo un cuadro de neumonía y pasó sus últimos días hospitalizado, respirando con auxilio mecánico y bajo los efectos de sedantes, según dijeron médicos que lo atendían.
Acompañado por sus hijos y otros familiares, y pesando apenas 45 kilos, el exdictador murió en Brasilia por un paro cardiorrespiratorio en horas de la mañana.
La familia decidió anoche que su cuerpo sea enterrado en Brasilia, según dijo un allegado. En Asunción, el gobierno había advertido que Stroessner no recibiría ningún tipo de honores y recordó que era un prófugo de la justicia.
Los procesos judiciales pendientes, extinguidos tras su muerte, estaban relacionados con las denuncias de violaciones a los derechos humanos practicadas durante su gobierno, incluidas desapariciones forzosas.
La justicia paraguaya reclamó infructuosamente su extradición desde Brasil.
Organismos de derechos humanos le atribuyeron más de 900 asesinatos y miles de casos de torturas durante su régimen.
Hijo de un inmigrante alemán y una campesina, Stroessner también dio refugio en Paraguay a otros dictadores derrocados, como el nicaragüense Anastasio Somoza, asesinado en Asunción.