Phoenix, EE. UU. AFP. El arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, implicado en uno los escándalos de corrupción más sonados de la Iglesia Católica, murió a los 84 años en una ciudad de Arizona, confirmó ayer una portavoz de la diócesis de Phoenix.
El arzobispo retirado, quien fue procesado en Italia en 1982 como uno de los involucrados en la escandalosa quiebra del Banco Ambrosiano, murió el lunes en la noche en su casa de Sun City, un barrio a 25 km al noroeste de Phoenix, Arizona, indicó Becky Gonzales, portavoz de la diócesis de esa ciudad.
El Vaticano declinó comentar sobre la muerte del religioso, conocido como el banquero de Dios .
El arzobispo estadounidense, seguro y de porte erguido, fue absuelto en 1985 de todas las acusaciones, pero se vio obligado a dejar en 1990 el Vaticano y retirarse en Estados Unidos tras una larga negociación entre Italia y la Santa Sede.
Marcinkus, quien nació cerca de Chicago el 15 de enero de 1922 y se dedicó al sacerdocio desde 1947, era el responsable entre 1969 y 1989 del Instituto para las Obras Religiosas (IOR), conocido popularmente como el banco de Dios.
Para entonces el arzobispo mantuvo estrechas relaciones con Roberto Calvi, el expresidente del mayor banco privado italiano, el Banco Ambrosiano, hallado muerto en 1982 bajo un puente de Londres tras una serie de inversiones arriesgadas, entre ellas blanqueo de dinero sucio proveniente de actividades ilícitas en los paraísos fiscales de Panamá y Bahamas.
Marcinkus, investigado por la justicia italiana, fue absuelto en 1985 de todas las acusaciones, pero se vio obligado a dejar en 1990 el Vaticano y retirarse en EE. UU. tras una larga negociación entre Italia y la Santa Sede.
La gestión de Roberto Calvi a la cabeza del Banco Ambrosiano dejó un agujero de $1.400 millones y conllevó un segundo agujero de unos $250 millones en las arcas del IOR, que era su principal accionista.
Además de Calvi, otro banquero, conocido como el banquero de la mafia , Michele Sindona, miembro de la poderosa logia masónica P2 como Calvi, murió asesinado en 1986 por sus relaciones con el escándalo financiero.
El prelado estadounidense, el quinto hijo de una familia de emigrantes de origen lituano y apasionado jugador de golf, sufría desde hace varios años del corazón, aseguraron fuentes religiosas.
Bien y mal. "Era una persona fantástica, humana, generosa y alegre", declaró el exembajador de la Orden de Malta, Stefan Falez.
Su sucesor desde 1989 en el IOR, el italiano Angelo Caloia, ha sido muy crítico de la gestión de Marcinkus, por lo que decidió dirigir con mayor transparencia y severidad el capital de la Iglesia Católica.
"Era un tipo superficial que estaba mal aconsejado, pero era de una honestidad absoluta", comentó Caloia sobre su antecesor.
"Como buen norteamericano, adoraba el golf, los cigarros y el beisbol. Creía conocer el mundo de los negocios, pero fue una víctima de ese mundo. Comprometía y endeudaba el IOR pese a ser un buen cura", agregó.
Marcinkus fue nombrado en el cargo por Pablo VI, que necesitaba un hombre de confianza.