
La Paz. AFP. El presidente de Bolivia, Evo Morales, y una cúpula sindical que le reclama mejoras laborales, mantuvieron ayer un diálogo en el que la principal discrepancia se refirió al incremento de salarios, mientras persiste la amenaza de que hoy se reinicien las protestas que agitaron al país la semana pasada.
“Se ha instalado el diálogo, esperamos por fin entrar a los temas de fondo de los reclamos sindicales”, afirmó ayer el ministro de Obras Públicas, Wálter Delgadillo, uno de los principales negociadores del Poder Ejecutivo.
Morales abrió el sábado un diálogo con la cúpula de la Central Boliviana (COB), principal sindicato del país, luego de tres días de fuertes protestas en La Paz, protagonizadas por miles de trabajadores mineros, maestros estatales y trabajadores de la Salud Pública.
La COB reclama un aumento salarial superior al 10% decretado a principios del pasado mes por el presidente Morales y que este beneficio alcance a todos los trabajadores y no solo a cuatro sectores, como decidió el Gobierno.
A pesar de que el diálogo se ha abierto, el máximo dirigente de la COB, Pedro Montes, hasta ahora estrecho aliado oficialista, aseguró que “no hay tregua, tienen que seguir movilizándose los trabajadores”, pues, dijo, aún no hay un acuerdo sobre la principal demanda: el aumento de salarios.
Para el día de hoy se espera la llegada a La Paz de más mineros, hasta ahora aliados políticos del presidente Morales.
“Hay la intención de sacar al presidente a dinamitazos. Lo han dicho públicamente”, se quejó el ministro Delgadillo.