Podgorica. DPA. Hasta ahora, la pequeña república de Montenegro, parte de la unión de Serbia y Montenegro, se conocía como un destino turístico de 620.000 habitantes.
Sin embargo, si depende de la voluntad del gobierno de Podgorica, Montenegro se convertirá en el Estado más joven de Europa.
Si mañana gana el "sí" en el referéndum sobre la independencia, Montenegro le dará la espalda a su "hermana mayor Serbia", cuya superficie es seis veces mayor y su población 13 veces más grande.
Los pronósticos se limitan a prever un resultado ajustado y muchos temen que la pequeña república siga formando parte de un solo Estado compartido con Serbia.
El primer ministro, Milo Djukanovic, es el motor de las aspiraciones independentistas de Montenegro, pues estima que Serbia sigue siendo presa de un nacionalismo que frena la integración de Montenegro en la Unión Europea (UE).
Djukanovic tiene a sus espaldas una carrera política impresionante. A finales de la década de los 80, ayudó al presidente Slobodan Milosevic, ya fallecido, a evitar la desintegración de la antigua Yugoslavia. Más tarde, Djukanovic se convirtió en el crítico más acérrimo de Milosevic y el político yugoslavo más querido en Occidente.
Sin embargo, Occidente comenzó a tomar distancia de Djukanovic tras acusaciones que lo vinculan con el contrabando de cigarrillos y con negocios de la mafia.
El rival de Djukanovic, como defensor del mantenimiento de la unión con Serbia, es Predrag Bulatovic. "La cúpula del bloque separatista ve en la independencia la oportunidad de crear un Estado privado para Djukanovic" y sus amigos ricos, denuncia Bulatovic.
Si ganan los independentistas, los "unionistas" proserbios amenazan con buscar la anexión del norte de Montenegro a Serbia.
Además, la población de la bahía de Kotor pretende conseguir la autonomía en un Montenegro independiente, pues no se considera a sí misma como montenegrina.
También entre los científicos hay quien pone en duda que los montenegrinos sean un pueblo aparte. A ellos les gusta, entre tragos, decir que son "los mejores serbios", algo que los partidarios de la soberanía rechazan. Estos afirman que Montenegro tiene su propia historia "milenaria" y quiere volver a ser un Estado.