Panamá. Desde que ganara las elecciones en mayo de 1999, los comentarios en torno a su carencia de formación académica y experiencia administrativa, matizaron la llegada de la primera mujer a la Presidencia de la República de Panamá.
Casi un año después de su toma de posesión (1° de setiembre de 1999), la recesión o contracción económica que vive el país (especialmente debido a la salida de las tropas norteamericanas, la caída de las ventas de la Zona Libre, la demora en la ejecución presupuestaria, los problemas de gobernabilidad por no tener mayoría parlamentaria, etc.), achacado por las oposición al "mal gobierno" de Moscoso, hizo crecer los rumores sobre el inminente cambio ministerial.
A pesar de que el cambio era esperado como consecuencia del primer aniversario del gobierno, los ministros en pleno sorprendieron a la opinión pública el pasado 16 de agosto, al poner sus cargos a disposición, con la excusa de dejar en completa libertad a la Presidenta para reestructurar su gabinete si así lo estimaba conveniente.
Lo sucedido hizo pensar que se trataba de un acomodo político, de cara a la inminente elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y para apuntalar el pacto que había impedido al PRD (a pesar de ser el partido mayoritario de la Asamblea) controlarla.
Sin embargo, después de 4 días de meditación (incluyendo un retiro a la casa de playa en Punta Mala el fin de semana), la presidenta Moscoso soprendió a todos haciendo muy pocos cambios y todos al parecer técnicos. La estrella de los cambios por ejemplo, el nuevo ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, había sido hasta ese momento un diligente viceministro de Finanzas y desplazaba al secretario general del partido de la Presidenta (que fue trasladado como Ministro de Obras Públicas). Solo se cambiaron tres ministros y se nombraron cuatro nuevos viceministros. Muchos quedaron desencantados al esperar cambios más radicales.
La semana terminó, sin embargo, con una sorpresa mayor: los antiguos archirrivales el Partido Revolucionario Democrático (PRD), fundado por Omar Torrijos como brazo político de los militares y el Partido Demócrata Cristiano, firmaron el jueves 24 un acuerdo para controlar la Asamblea durante los 4 años próximos. Si bien el acuerdo denominado META (Mejoramiento y Transformación de la Asamblea) viene acompañado de todo un programa legislativo y de alegadas pretenciones de acabar con el creciente deterioro de este importante órgano del Estado, lo cierto es que supone un hecho insólito en la historia política de Panamá.