Los cosmonautas de la estación Mir se disponen a desplegar en el espacio un "sol artificial" para iluminar la noche terrestre, en un fantástico experimento que busca someter la naturaleza con ayuda de la técnica espacial.
El experimento, denominado Znamia-2 (que significa estandarte) se realizará el próximo 4 de febrero mediante un gigantesco espejo que desviará los rayos del Sol hacia el norte de Europa y América, lugares donde será de noche en el momento de la prueba.
El espejo, que tiene forma circular y un diámetro de 25 metros, es una lámina plegable muy delgada y cubierta de polvo de aluminio, que será instalada en la popa de la nave de carga Progress.
El experimento comenzará con la separación de la Progress de la Mir varias decenas de metros para después disponer el espejo frente al Sol y atrapar sus rayos. Entre tanto, los cosmonautas rusos Guennadi Padalka y Serguéi Avdéyev, desde el interior de la estación y mediante un mando a distancia, orientarán la nave de carga de forma que los rayos solares reflejados en el espejo iluminen la noche terrestre.
El experimento repite una prueba similar realizada a bordo de la Mir en febrero de 1993 cuando los cosmonautas rusos Guennadi Manakov y Alexandr Poleshuk, con otro "espejo espacial", trataron de iluminar una parte de la Tierra desde España a Bielorrusia.
Entonces, la prueba no salió bien y no se lograron los resultados esperados, pero los expertos aseguraron que este proyecto, en la medida en que se perfeccione, tiene un amplio campo de aplicaciones científicas y prácticas.
Al comentar los detalles del experimento, los especialistas auguraron que las áreas que cubra el "sol artificial" se iluminarán con una intensidad similar a la de las noches de Luna llena.
Los científicos rusos no ocultaron su optimismo sobre las múltiples aplicaciones de su "sol artificial", que en un futuro no lejano tendrá la capacidad de convertir la noche en día.