Panamá. Altos mandos del disuelto ejército de Panamá, que gobernaron entre 1968 y 1989, anunciaron ayer su intención de retornar al poder, esta vez por medio de los votos, aunque no precisaron los medios que utilizarán para lograrlo.
"Sin ser un partido politico, somos una gran fuerza que está organizada; solo es cuestión de pasarnos la voz y ponernos de acuerdo", afirmó el coronel Eduardo Herrera, exjefe de la policía que intentó derrocar al entonces presidente Guillermo Endara en 1991.
Un grupo de antiguos altos jefes militares se reunieron ayer en la capital, tras lo cual prometieron revivir los ideales del general Omar Torrijos, el líder populista que fundó la era del mandato militar en Panamá.
Asimismo, revelaron su intención de luchar por el poder mediante las urnas, aunque no adelantaron si crearán un partido político propio o negociarán una cuota de participación con alguno existente.
"No es que vamos a pelear con nadie o a sacar un revólver; la dialéctica de las armas pasó, pero somos seres humanos y merecemos respeto", aseguró el exjefe de estado mayor del ejército (1968-1974) Rodrigo García.
Herrera afirmó que la situación política "es bastante confusa" y criticó las negociaciones que realiza el Gobierno con Estados Unidos para establecer un centro multinacional antidrogas en Panamá, así como las pretensiones de reelección del presidente Ernesto Pérez Balladares.
Herrera acusó al Partido Revolucionario Democrático (PRD), en el poder, que fue fundado por Torrijos en 1978, de "distorsionar el torrijismo", lo que ha obligado a los militares a mantenerse a distancia de esa agrupación política.
Según Herrera, los militares "están dispersos" en los opositores partidos Demócrata Cristiano (PDC), Arnulfismo, MOLIRENA y el oficialista Liberal Nacional.
Las Fuerzas de Defensa (FDP, ejército) fueron desmanteladas en 1990 y proscritas constitucionalmente en 1995, y en su lugar se creó una policía civil denominada Fuerza Pública.