La Iglesia Católica celebra en la ciudad portuguesa de Fátima el 80 aniversario de las apariciones de la Virgen a los pastorcillos Lucía, Francisco y Jacinta, sin disipar sus grandes enigmas, que son mucho más que un mero fenómeno religioso.
En un intento por aclarar algunos de ellos, se desarrolla este fin de semana en Fátima un congreso internacional, al que asisten religiosos, sociólogos, historiadores y filósofos de 13 países, entre ellos España, Argentina, Brasil y Uruguay.
La naturaleza del caso divulgado en 1917 por los tres niños de una lejana aldea de Portugal, la interpretación del mensaje de Fátima y, sobre todo, el contenido del llamado "tercer secreto", suscitan entre millones de creyentes e, incluso, fuera del mundo católico, análisis múltiples, a veces excéntricos, y crean nuevos misterios e interrogantes sin respuestas convincentes.
Mientras la Iglesia mantiene su postura de moderación, la persona en mejores condiciones para explicar el fenómeno, Lucía de Jesús Santos, la única de los tres todavía viva, permanece inaccesible y silenciosa en un convento de Coimbra, ciudad a 85 kilómetros del lugar de las apariciones.
A sus 90 años, cumplidos el 23 de marzo pasado, Lucía ha sido vista pocas veces en público, aparte del círculo muy restringido de los conventos en donde residió, en las ciudades españolas de Pontevedra y Tuy, las portuguesas de Gaia, y el Carmelo de Coimbra, en donde vive en clausura desde 1948.
Las excepciones han sido unas forzosas visitas al médico, algunos desplazamientos a su pueblo, uno de ellos para identificar los lugares relacionados con las apariciones y en dos peregrinaciones al santuario presididas por los papas Pablo VI y Juan Pablo II, los 13 de mayo de 1967 y de 1982, respectivamente.
En cuanto a la naturaleza de las apariciones, una de las tesis más singulares ha sido desarrollada por el periodista Joaquín Fernández y por la socióloga Fina d'Armada, quienes consideran que lo visto por los pastorcillos era nada menos que un extraterrestre.
Sin duda, es el "tercer secreto" del mensaje mariano el aspecto que causa mayor curiosidad e inquietud, ya que, entre otras versiones, se creó la idea de que escondía el anuncio de una nueva y catastrófica guerra mundial.
Una de las pocas personas que, además de Lucía, conocen el contenido del mensaje, el cardenal Joseph Ratzinger, aseguró el año pasado en Fátima que "el secreto no es apocalíptico", pero que su divulgación incumbe al Papa, inspirado por el Espírito Santo.