SAN PETERSBURGO, Rusia (AFP) En su primer gran discurso económico, el nuevo presidente ruso, Dimitri Medvedev, culpó este sábado de la crisis financiera mundial al exceso de ambición de Estados Unidos y presentó a Rusia como el futuro líder económico por su responsabilidad.
Interviniendo ante miles de empresarios, rusos y extranjeros, en el Foro Económico de San Petersburgo, Medvedev atacó la idea de que "un país, incluso si es el más poderoso del mundo, pueda jugar el papel de gobierno mundial".
"El hecho de que el papel de Estados Unidos en el sistema económico mundial no corresponda a sus capacidades reales es una de las principales razones de la crisis actual", lamentó.
Rusia, en contraste, "es un actor mundial consciente de su responsabilidad en el destino del mundo", sentenció. "Queremos participar en las nuevas reglas del juego, no por las llamadas 'ambiciones imperiales', sino porque tenemos recursos", en particular energéticos, defendió Medvedev.
Mientras otros países se dedican a los biocombustibles, agravando la crisis mundial de alimentos, Rusia prefiere liberalizar su mercado del gas y adoptar medidas fiscales para reactivar la producción de petróleo, algo que ayudará a "estabilizar los mercados energéticos mundiales".
El presidente defendió también la nueva ley sobre inversiones extranjeras en sectores estratégicos, después de que el director ejecutivo de la petrolera Shell, Jeroen van der Veer, que asiste al foro, le preguntase por el "peligro" potencial de la misma.
"Si quiere invertir en sectores estratégicos tiene que estar de acuerdo con el gobierno", dijo Medvedev, explicando que la ley "cubre 42 áreas de actividad económica" y que es "más simple" que otras disposiciones similares de Estados Unidos.
Esta ley prevé que las inversiones foráneas en campos como el de la energía deban contar con la aprobación de un comité gubernamental.
Comentando el discurso, el secretario estadounidense de Comercio, Carlos Gutiérrez, destacó que Medvedev hizo "varias afirmaciones muy fuertes" y rechazó que se hable de "crisis", prefiriendo referirse a una "aminoración del crecimiento".
Se trata del primer gran discurso económico de Medvedev desde que sustituyó a Vladimir Putin en la presidencia de Rusia el mes pasado y en él reveló su ambición de hacer de Moscú "un poderoso centro financiero" y del rublo "una de las principales monedas de reserva regional.
Medvedev, considerado un liberal, ha emprendido desde su investidura varias iniciativas para reforzar el Estado de derecho, atacar la corrupción y facilitar los pequeños negocios.
Durante la era de Putin, la economía rusa creció con vigor, alentada en particular por los ingresos de las crecientes exportaciones energéticas.
Pero esta tendencia ha empezado a aminorar el ritmo, mientras los inversores extranjeros sopesan cada vez con más cautela los riesgos de hacer negocios en ese país.
Una de las cuestiones que más expectativa levantaba en el Foro Económico es el incierto destino de la tercera petrolera de Rusia, TNK-BP, sumida en una batalla entre accionistas británicos y rusos y enfrentada a varias investigaciones fiscales por parte de las autoridades de Moscú.
"La resolución de esta disputa enviará una señal determinante, positiva o negativa, para el clima de inversiones en Rusia", resumió durante la cita Andrew Somers, presidente de la Cámara de Comercio estadounidense en Moscú.
El presidente de TNK-BP, Robert Dudley, declaró que el desenlace se dará a conocer en los "próximos días", según las agencias rusas.
El Foro Económico hace a la vez de plataforma de negocios energéticos. Con la participación de los dirigentes de las extranjeras BP, Chevron, ConocoPhillips, Shell y ExxonMobil, así como del gigante ruso del gas Gazprom, se espera la firma de contratos por más de 12.000 millones de dólares.
© 2008 AFP