Panamá (AFP). El médico privado del exdictador panameño Manuel Antonio Noriega, encarcelado en su país por desaparición de opositores, teme por la vida del general, después de una nueva visita al hospital a causa de coágulos que le fueron detectados en una pierna.
Noriega fue enviado este miércoles desde su celda del Centro Penitenciario El Renacer, a orillas del canal de Panamá, al hospital público Santo Tomás, en la capital panameña, para realizársele varias pruebas, según dijo a la AFP Eduardo Reyes, su médico de cabecera.
Esas pruebas resultan de que, la víspera, los médicos de la prisión, en la que Noriega se encuentra recluído desde el pasado 11 de diciembre, "vieron su pierna izquierda y estaba inflamada y pensaron que podía tener un cuadro de un coágulo en las venas", afirmó Reyes.
"Sabemos que le están dando un medicamento que es un anticoagulante que se da cuando se diagnostica una trombosis venosa profunda", dijo el médico, quien no ha tenido acceso al expediente clínico de su paciente.
"El anticoagulante suministrado a Noriega pueda ocasionarle reacciones alérgicas" y la cárcel no es un lugar apropiado para atender una urgencia médica, apuntó.
El 13 de marzo, los médicos privados que atienden a Noriega pidieron a las autoridades que cumpla su condena en su casa o en un hospital, alegando estar "preocupados" por su salud.
Noriega, de 78 años y quien pasó 5 días hospitalizado tras sufrir el 5 de febrero un desvanecimiento en la cárcel por problemas de hipertensión y una isquemia cerebral, ha manifestado nuevas enfermedades, según sus médicos privados.
El exdictador, al que ya le dieron dos derrames cerebrales, padece una enfermedad coronaria y una patología cerebral denominada meningioma, un tumor benigno, además de una depresión, según sus médicos.
Noriega, que gobernó de facto Panamá de 1983 a 1989, cuando fue derrocado en una cruenta invasión de tropas de Estados Unidos, cumplió 21 años de cárcel sucesivamente en Miami (sureste de EEUU)y París por narcotráfico y lavado de dinero.