Fuerzas del orden fuertemente armadas y vehículos blindados vigilaban las dos entradas del barrio diplomático.
Todo vehículo y sus ocupantes que entran al barrio diplomático son revisados minuciosamente.
El lunes y ayer, Estados Unidos cerró sus misiones diplomáticas en el reino y llamó a sus nacionales a estar alertas. Entre 20.000 y 25.000 estadounidenses viven en Arabia Saudí.
Igual que la embajada estadounidense, las misiones diplomáticas británica y australiana estaban rodeadas de estrictas medidas de seguridad.
Londres y Canberra advirtieron el lunes pasado a sus ciudadanos acerca de ataques antioccidentales en Arabia Saudí, país afectado desde mayo del 2003 por atentados organizados por la red terrorista al-Qaeda.
Víctimas. La ola de violencia ha causado la muerte de 90 civiles, 42 policías y 113 activistas.
Medidas de seguridad similares eran visibles alrededor de los complejos residenciales donde viven occidentales.
El complejo residencial de Córdoba semejaba el martes una ciudadela fortificada. Bloques de cemento estaban colocados a decenas de metros del complejo, que es custodiado también por vehículos blindados de la guardia nacional.
Un retén policial fue instalado a dos kilómetros de este complejo, que el 12 de mayo de 2003 fue blanco de un ataque armado.
Los visitantes deben detenerse al exterior del complejo. Una vez revisados, son transportados al interior en un bus.
A pesar de estas medidas draconianas de seguridad, las autoridades manifiestan serenidad.
El portavoz del Ministerio saudí del Interior, el general Mansur al-Turki, afirmó que no tiene información "sobre la existencia de un plan terrorista".
"El acto terrorista puede producirse en cualquier momento", aceptó sin embargo al-Turki, quien afirmó que las medidas de seguridad en vigor son "adecuadas y suficientes".