París. El fugitivo Maurice Papon, condenado a diez años de prisión por complicidad en crímenes contra la humanidad, se convertirá en el hombre más buscado de Francia.
La justicia de este país dictará de forma inminente un auto nacional e internacional de captura contra Papon, de 89 años, después de que el Tribunal Supremo rechazó ayer el recurso contra su condena y confirmó la sentencia dictada en 1998.
La máxima instancia judicial francesa desestimó la apelación y calificó de definitiva y ejecutoria la sentencia en primera instancia contra Papon, quien anunció ayer que optaba por "el exilio" y cuyo paradero es desde entonces un enigma.
Se habla de Suiza, España o de algún país de Suramérica.
El Supremo se pronunció ayer tras constatar que el exfuncionario no se presentó en las puertas de la cárcel, tal y como había ordenado el Tribunal de Apelación de Burdeos (suroeste) como condición para el examen de su recurso.
La corte dictó sentencia después de recurrir a un procedimiento inusitado: escuchar los alegatos de los defensores y acusadores de Papon, a iniciativa del presidente del Tribunal, Héctor Milleville.
El que fuera prefecto de Gironda (1942-44) en el régimen colaboracionista de Vichy fue sentenciado en abril de 1998 a diez años de cárcel por complicidad en crímenes contra la humanidad por su papel en la deportación de unos 1.600 judíos a los campos de exterminio nazis.
Sin embargo, el controvertido Papon gozaba de régimen de libertad, sin control judicial, por razones de salud desde el comienzo de su proceso (en 1997), el más largo de la historia judicial francesa de la posguerra.
Dudas y sinsabores
No deja de ser paradójico que Papon haya disfrutado de protección policial, la cual le fue retirada a petición propia hace un año. Para muchos franceses esto le dio carta blanca para burlar a la justicia si fuera necesario.
En medio de una aureola de misterio, el segundo francés condenado por crímenes contra la humanidad -el primero, Paul Touvier, murió en la cárcel en 1996, a los 81 años-, anunció por medio de sus abogados que eligió "el exilio, como la única respuesta honrosa".
Papon permanece fugitivo desde el pasado 11 de octubre y, según fuentes policiales francesas y suizas, fue localizado en el sur de Suiza la semana pasada, donde podría seguir, dada su amplia "red de correligionarios en esa nación".
Su huida provocó una crispación nacional -al poner sobre el tapete un oscuro pasado con el que Francia aún no se reconcilia- y una oleada de críticas en toda la clase política.
Además, su salida puso en tela de juicio el funcionamiento de la justicia y de la maquinaria policial, incapaces de impedir la extraña fuga.
La prensa vapuleó ayer a la administración por su desidia como no se recordaba desde hace tiempo: "la justicia abofeteada", afirmó el influyente diario Le Monde.
Por su parte, la ministra de Justicia aseguró que el Gobierno "hará todo" para que Papon purgue su pena.