Nueva York. Siete cascos azules de la ONU fueron asesinados en Sierra Leona por fuerzas rebeldes, según el nuevo balance anunciado ayer por una portavoz de la organización, al tiempo que indicó que el líder insurgente Fody Sankoh estaba rodeado por fuerzas de la ONU en Freetown, capital del país africano.
"El número de muertos confirmado se eleva a siete", declaró la portavoz Marie Okabe, quien precisó que se trataba de soldados del batallón keniano de la Misión de Naciones Unidas en Sierra Leona (Minusil), que cuenta con 8.000 hombres.
En un balance anterior, la ONU había anunciado que los ataques de los exrebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF), liderado por Foday Sankoh, habían dejado el martes cuatro cascos azules muertos y otros tres heridos en Makeni (140 km al este de Freetown).
Consultada si se había mantenido algún contacto directo con Sankoh para negociar la liberación de unas 50 personas integrantes de la ONU, Okabe respondió: Sankoh está en su casa (en Freetown) rodeado por unos 100 pacificadores".
El Consejo de Seguridad volvió a reunirse a puerta cerrada ayer para analizar la situación y fue informado de las opciones para mejorar la situación por Bernard Miyet, jefe del departamento de Operaciones de Mantenimiento de Paz, agregó la portavoz.
Los diplomáticos que participaron de la reunión informativa indicaron que "una acción directa contra Sankoh no fue planteada".
Un diplomático indicó que Miyet había dicho al Consejo que los siete muertos pertenecían al batallón keniano de la Minusil, que fue desplegado en Sierra Leona en apoyo a un acuerdo de paz que el año pasado puso fin a nueve años de guerra civil.
Por su parte el secretario general de la ONU, Kofi Annan, expresó "la escandalosa continuación de ataques deliberados contra personal de Naciones Unidas en Sierra Leona, y dijo que Sankoh era el "responsable".
El líder del RUF, Foday Sankoh, es responsable de estas acciones. "Ignoró los reiterados llamamientos de la Minusil para que detuviera estos ataques", afirmó Annan en una declaración leída por su portavoz en Nueva York.
Los ex rebeldes también secuestraron a unos 50 ëcascos azulesí y personal civil de la Minusil. La ONU afirmó asimismo desconocer el paradero de "muchos otros" miembros de la misión, había informado la organización anteriormente.
Okabe dijo que un mayor indio de la Minusil. había sido liberado y que se desarrollaban negociaciones para asegurar la liberación de los otros secuestrados.
Aseguró a la prensa que "la situación en el terreno es extremadamente inestable" al tiempo que añadió que el numero de muertos y secuestrados cambiaba constantemente, y que no se tenían noticias de algunos miembros del personal de la ONU.