París. El asesinato ayer del último líder "histórico" del nacionalismo corso de la década de los 90 relanzó la polémica sobre el proceso de autonomía limitada para Córcega y el temor a una nueva espiral de ajustes de cuentas en la isla francesa.
Exsecretario general de la Cuncolta, escaparate político del Frente de Liberación Nacional Corso (FLNC-Canal histórico), François Santoni murió ayer de madrugada tiroteado al salir de la boda de un amigo en una pequeña localidad del sur de Córcega.
El fallecimiento de Santoni, de 41 años, "la iguana" o "el camaleón", una figura carismática y un electrón libre del independentismo corso, relanzó una viva polémica sobre el futuro del proceso político de autonomía limitada, impulsado por el Gobierno de coalición de izquierdas francés en diciembre de 1999.
Esas negociaciones con todos los políticos de la isla, incluidos los nacionalistas, a las que Santoni se oponía, desembocaron en un proyecto de ley, respaldado el pasado mayo por los diputados y, cuya aprobación definitiva, el Gobierno desea para diciembre.
De vacaciones en la isla de Ré, en el Atlántico, el primer ministro y padrino del llamado "proceso de Matignon" (sede del Gobierno), el socialista Lionel Jospin, guardó silencio, pero en su nombre y en el del Gobierno en pleno, el ministro del Interior, Daniel Vaillant, condenó "con el mayor vigor" el atentado, que no cuestiona el proceso en curso, "única vía" para la paz en Córcega.
De la misma opinión, los partidarios socialistas, verdes y comunistas del proceso subrayaron que "no hay otra salida para poner fin a la violencia" y que "en ningún caso debe interrumpirse".
No obstante, algunos reconocieron que el asesinato de Santoni debilita la política de Jospin, quien hace poco tuvo que enfrentar la exigencia de amnistía para los presos corsos, incluidos los condenados por delitos terroristas, lanzada por los nacionalistas.
Para echarle un cable, el dirigente verde Noel Mamere instó a los grupos nacionalistas a que condenasen el asesinato.