Honduras recibió la Navidad en un ambiente de conmoción por la masacre perpetrada la noche del jueves por hombres armados que dispararon contra un autobús en San Pedro Sula (norte). El saldo preliminar: 28 muertos, entre ellos siete niños, y 29 heridos.
Las edades de las víctimas oscilan entre los 2 y 45 años, dijo Danilo Cruz, director del hospital Mario Catarino Rivas.
La matanza ocurrió la noche del jueves en la colonia San Isidro de Chamelecón cuando los pasajeros retornaban a sus hogares procedentes del centro de San Pedro Sula. Se estima que en el autobús viajaban unos 57 pasajeros.
Matanza
Según versiones del ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, un automóvil con dos hombres armados se le atravesó al autobús.
Del vehículo se bajaron tres hombres: uno, ubicado al frente, disparó contra la unidad con un fusil AK-47; otros dos dispararon contra la parte trasera del autobús, donde la mayoría de pasajeros estaba compuesta por mujeres y niños.
Después se colocaron al lado izquierdo del bus y continuaron disparando. "Los asesinos huyeron al consumar la masacre", subrayó Álvarez a la prensa local.
En el interior de la unidad quedaron tiradas gran cantidad de bolsas de plástico y papel en las que los pasajeros llevaban a sus casas regalos y comida para disfrutar la Navidad, afirmó el vocero policial, subcomisario Wílmer Torres.
Los asesinos pegaron un enorme papel en el vidrio delantero del autobús con un mensaje con ofensas contra el presidente, Ricardo Maduro, el presidente del Congreso, Porfirio Lobo Sosa, y el ministro Álvarez.
Lobo Sosa, del partido de gobierno, procura restaurar la pena de muerte a fin de castigar en forma ejemplar a los asesinos, violadores sexuales y secuestradores.
En su mensaje, los asesinos se presentan como un grupo revolucionario que se opone a la pena de muerte, abolida en Honduras en 1957.
"Ya nos cansamos de ustedes, bola de narcos, y ahora a quién le van a echar la culpa de estas muertes si los principales culpables son ustedes: vos, Pepe, y este presidente pisa c... Maduro", advertía la nota.
La Policía arrestó e interroga a un miembro de la peligrosa Mara Salvatrucha (MS) por guiar un vehículo similar al que participó en el ataque. Le decomisaron una pistola calibre .38 y muchas municiones de fusiles M-16 y AK-47.
Reacciones
"Es lamentable lo que ocurrió", manifestó Lobo Sosa. "Pero eso consolida mi opinión de que es indispensable renovar la pena capital en Honduras", agregó.
El arzobispo de Tegucigalpa, Óscar Andrés Rodríguez, expresó: "Lo que intentan los malvivientes es sembrar el pánico y el terror en Honduras, pero no lo lograrán. Y nuestro país no está derrotado ni vencido. Al contrario, tiene la frente en alto".
El mandatario, Ricardo Maduro, a quien le reforzaron su seguridad personal y la de su familia después de las amenazas de muerte por parte de "criminales y narcotraficantes" por su ley "antimaras", manifestó sentirse conmocionado.
Asimismo, indicó que su gobierno "no tolerará este tipo de masacres que tienen el objetivo de amenazarnos y retar al pueblo... y estamos reaccionando con fuerza ante las circunstancias".
Ofreció cerca de $54.000 de recompensa para quien ofrezca información sobre la identidad de los responsables de la matanza.
Maduro no quiso especular sobre la autoría del crimen, pero descartó que se trate de "terroristas", dejando en primer plano a los "mareros".
Con más de 100.000 miembros, las "maras" controlan las barriadas pobres de las principales ciudades hondureñas, según informes de prensa.