Bogotá. Dos explosiones de bajo poder se registraron ayer en la ciudad de Cali, en el sur de Colombia, dejando un herido leve y causando daños materiales, informó la Policía.
La primera carga explosiva fue detonada en la sede regional del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) y dejó con heridas leves a un vigilante del lugar. La segunda fue detonada contra un puesto de policía de un barrio obrero de la tercera ciudad más importante del país.
En ambos casos hubo destrozos de vidrios y algunos daños en la estructura de las edificaciones.
El portavoz de la Policía Metropolitana de Cali, José Barrera, manifestó que aún no está clara la autoría de los ataques. Por el momento, se realizan las investigaciones pertinentes.
El sábado, agentes de la fuerza pública desactivaron una bomba en la carretera que une Cali, a 300 kilómetros al sur de Bogotá, con el puerto de Buenaventura, donde cientos de camioneros realizan una huelga.
Colombia se ha visto sacudida el último mes por una escalada de atentados terroristas que tienen atemorizada a la población y a las autoridades en alerta máxima.
El más reciente ataque se registró el viernes cuando dos bombas explotaron en un barrio de clase media de la capital dejando cuatro muertos y más de 20 heridos.
También en Cali y Medellín las explosiones de dos carros bombas dejaron en total ocho muertos y más de 150 heridos.
Las autoridades han afirmado que los ataques no tienen conexión alguna, mientras refuerzan los puestos de control en las grandes ciudades.
El saliente ministro de Defensa, Luis Fernando Ramírez, aseguró el sábado que los atentados son la expresión de que "los grupos al margen de la ley piensan que están perdiendo su poderío militar y recurren a una acción de última instancia que se llama terrorismo".
La ola terrorista también ha amenazado la realización de la Copa América de futbol en Colombia: todas las bombas han estallado en ciudades que serán sede de los encuentros.