Pasadena (California). La pérdida de la sonda Mars Climate Orbiter (MCO) en setiembre y el supuesto fracaso de la Mars Polar Lander (MPL) esta semana, son un duro golpe para la imagen de la NASA en sus esfuerzos para explorar el planeta rojo, pero no frenarán la aventura marciana, afirmaron numerosos responsables de la Agencia Espacial estadounidense.
"Por supuesto estamos decepcionados, pero estamos sumamente decididos a volver a la marcha y seguir adelante", destacó en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de Pasadena (California) el responsable del proyecto MPL, Richard Cook, al anunciar que la misión de la MPL de $165 millones estaba sin dudas perdida.
La desilusión fue mayor aún, pues este nuevo golpe se produce tan solo tres meses después de la desintegración de la MCO, que costó $125 millones, en la atmósfera marciana tras una confusión escolar entre los sistemas de medición inglés y métrico.
"Vamos a responder"
"Puedo asegurarles que esos dos fracasos nos hicieron escarmentar y (que) vamos a responder", destacó ayer en rueda de prensa el director de la NASA para el área científica, Ed Weiler, quien evocó un eventual retraso en el programa marciano. "Actualmente, no estoy convencido de que podamos hacer 'aterrizar' la sonda prevista para el 2001", dijo.
A partir del 2001, está previsto el lanzamiento de dos sondas en dirección a Marte. La primera será puesta en órbita para determinar la composición de los materiales en la superficie, detectar una eventual capa de hielo en el subsuelo y estudiar las radiaciones.
La segunda, que se posará en el planeta rojo, contará con un brazo mecánico y un robot móvil para efectuar análisis geológicos, y tendrá además un laboratorio para fabricar oxígeno a partir de la atmósfera de Marte.
Pero luego la gran novedad será la cooperación internacional, que en opinión de Carl Pilcher, responsable de la NASA para la exploración del sistema solar, "será la mejor manera de practicar la exploración planetaria".
Ya en Mars Polar Lander figuraba por primera vez en la historia de las sondas norteamericanas un instrumento ruso, denominado Lidar, destinado a estudiar las partículas suspendidas en el aire.
Pero esta nueva estrategia comenzará verdaderamente con la misión europea Mars Express, prevista para el 2003. Esta sonda, que será puesta en órbita, es un proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA) con participación norteamericana e italiana.
Ese año, también se lanzará una nave de la NASA que se posará en Marte y llevará a un aparato fabricado por Italia.
Para el 2005 está prevista una misión denominada "regreso de muestras", ambicioso proyecto liderado por la NASA y por el Centro Nacional francés de Estudios Espaciales (CNES), con un cohete Ariane-5. Se pretende buscar especímenes de rocas en Marte y traerlos a Tierra.
Para ese entonces, Japón habrá ingresado en la carrera espacial con la llegada al planeta rojo, en el 2003, de la sonda Nozomi.
Antes del 2020, el hombre podría pisar Marte, en el marco de un gran proyecto.