AFP. Malpica (España)
La “peor marea negra” de los últimos años ha cubierto de luto las playas de Galicia, invadidas por una espesa capa de fuel-oil procedente del petrolero Prestige , averiado frente a las costas de La Coruña (noroeste de España) la pasada semana.
“Nunca se vio algo así”, afirma Eliseo, un jubilado de la localidad gallega de Malpica, a unos 50 km al sur de La Coruña, mientras observa cómo se afanan en las tareas de limpieza de la playa de este municipio unos 50 marinos de la Armada española.
“Hay 150 marineros trabajando en grupos de 50 en las playas de Maión, Camelle y Malpica”, afirmó el capitán de fragata Bartolomé Cánovas, coordinador de las tareas de limpieza de la Marina española.
El problema de la contaminación se repite en otras playas del litoral noroeste de Galicia, donde las autoridades regionales han prohibido la pesca y el marisqueo entre el cabo Finisterre, a algo más de 100 km al sur de La Coruña, y Seixo Branco, en el norte.
Pescadores afectados
Hasta ahora “unas 1.000 personas ya han resultado afectadas a causa de la prohibición de pescar”, afirmó el ministro regional de Pesca, Enrique López Veiga.
Las autoridades regionales ya han previsto ayuda para los afectados por la paralización de la actividad pesquera. Los marineros y mariscadores cobrarán aproximadamente 30 euros (igual en dólares) por día de paro.
Frente a la Costa da Morte se averió el miércoles el Prestige , un petrolero que navega bajo bandera de Bahamas, y que ayer al mediodía estaba siendo remolcado en dirección sur a unas 112 millas de la costa española, entrando ya en una zona responsabilidad de Portugal.
El barco es empujado por un superremolcador chino fletado por la compañía holandesa.
En Portugal
“Sigue perdiendo petróleo, pero en menor medida que ayer”, afirmó Arsenio Fernández de Mesa, delegado del gobierno central, explicando que el armador del petrolero había comunicado su intención de solicitar a las autoridades portuguesas permiso para recalar en algún puerto.
El armador continúa afirmando que el traslado del combustible que todavía permanece en el barco es posible en aguas más tranquilas, añadió el delegado Fernández de Mesa.
El barco, que transportaba 77.000 toneladas de fuel-oil , perdió más de 3.500 toneladas y sigue corriendo peligro de partirse literalmente en dos, lo cual sería un verdadero desastre ecológico. Para el abogado Ramón Sabín, representante de las cofradías de pescadores afectados por la prohibición de pescar, es prematuro hacer un cálculo de las indemnizaciones que solicitarán “hasta que se sepa cuál es el alcance de los daños”.