Pekín. Un hombre bloqueó accidentalmente el paso al coche de uno de los nuevos mafiosos chinos, por lo que sus secuaces le cortaron nueve dedos; el hombre preguntó por qué nueve y no diez: "el que te dejamos es para que puedas decir que somos los número uno", le respondieron.
El crimen organizado es el nuevo dueño de las calles en muchas ciudades de China, especialmente en la próspera costa oriental, y su ley rivaliza en crueldad con la del Gobierno, que se ha visto incapaz de frenar el ascenso de lo que en occidente se conoce como "tríadas", y los chinos llaman "sociedades negras".
Los ingredientes son clásicos: grandes coches y metralletas, fondos obtenidos del contrabando en connivencia con el Ejército y la Policía, casinos (legales en Macao, ilegales en la parte continental) y casas de masaje con prostitutas; el toque oriental lo da el inevitable karaoke.
Los casos se multiplican, y un reciente informe sobre la situación hasta el año pasado en la famosa capital contrabandista de Leizhou, publicado en el South China Morning Post de Hong Kong, no deja dudas sobre la extensión del fenómeno.
En la citada ciudad, muchos padres acompañaban a sus hijas a la escuela desde que las bandas se aficionaron a las violaciones colectivas de estudiantes, pero esa escasa protección no terminó del todo con la nueva moda.
Hace un tiempo, le volaron la cabeza a un hombre frente a una comisaría, pero no hay sospechosos.
El caso del viandante al que le cortaron nueve dedos fue cerrado tras un año de investigaciones, también sin sospechosos.
Otra comisaría fue asaltada por diez mafiosos, que liberaron a uno de sus compañeros, arrestado por vender lotería ilegal.
Un famoso matón, Yan Zhan, discutió con un soldado en una casa de té. Yan se fue por refuerzos y volvió con ocho secuaces que apalearon al atrevido y acabaron matándole de un tiro, pero nadie llamó a la policía ni vio nada.
Yan fue arrestado, pero rápidamente fue liberado por "causas médicas", algo que celebró en el mayor restaurante de la ciudad. "¿Qué pasa si mato a un soldado? Estaría bien aunque matara a dos", proclamó.
En Leizhou todo el mundo sabía que el padre de Yan era el teniente de alcalde, así que nadie se sorprendió.
Aunque una banda superó todos los límites al atacar las aduanas, lo que llevó a la completa y muy publicitada desarticulación de la mayor parte de las "sociedades negras" de la zona.
A pesar de las constantemente proclamadas campañas anticontrabando y anticrimen organizado del Gobierno, es fácil constatar que la situación no ha dejado de deteriorarse en los últimos años, especialmente en la provincia sureña de Guangdong, fronteriza con Hong Kong.
En cuanto a la policía, los disidentes chinos aseguran que está demasiado ocupada persiguiéndoles y recogiendo sobornos, y un anexo del conocido "Informe Cox" sobre espionaje, presentado ante el Senado estadounidense, indicó claramente la pésima actitud de los guardias privados en China.
Los guardias, contratados en el país para proteger los lanzamientos de satélites estadounidenses con cohetes chinos, se emborrachaban frecuentemente y contrataban prostitutas durante su jornada laboral, eso cuando no estaban durmiendo en las esquinas no vigiladas por las cámaras de seguridad.