
Luxemburgo. AFP. Los luxemburgueses concurrirán mañana a las urnas para pronunciarse sobre la Constitución europea en un referéndum lleno de suspenso que se celebra un mes y medio después del rechazo de Francia y Holanda.
Pulgarcito de la Unión Europea junto con Malta, el gran ducado es el primer país del bloque que mantuvo sus planes de convocar una consulta popular luego del rechazo masivo en Francia y Holanda.
Un triunfo del "sí" convertiría a Luxemburgo en el duodécimo país en ratificar la Constitución y el segundo por referéndum luego de España, pero no cambiaría la situación del texto, ya que en la cumbre de Bruselas de mediados de junio los dirigentes europeos decidieron congelar su proceso de ratificación por lo menos hasta 2007.
Una victoria del "no", la tercera en un país fundador de la construcción europea, no haría más que reforzar la convicción de la mayoría de los analistas, para quienes el Tratado ya está muerto.
Pero además, un eventual rechazo provocaría una crisis a nivel nacional y modificaría el escenario europeo con la retirada del primer ministro Jean-Claude Juncker, en el poder desde hace más de diez años y decano en ejercicio de los jefes de Estado y Gobierno de la UE.
Tras seis meses de presidencia del bloque de los 25 que terminaron en pesadilla por el "no" franco-holandés y el fracaso de la cumbre de Bruselas sobre el presupuesto de la UE, Juncker juró que renunciaría en caso de un rechazo a la Constitución en la consulta.
En juego. "Firmé, tras haberlo negociado en nombre de mi país, el Tratado constitucional. Si los luxemburgueses me hacen saber que no debería haberlo hecho, creo que debo, por respeto al sufragio universal y los ciudadanos, sacar las conclusiones", explicó.
Tradicionamente comprometidos con la integración europea, los luxemburgueses parecen divididos en cuanto a la Constitución, ya que muchos temen que cuestione sus servicios públicos o conquistas como la cobertura social universal o la indexación automática de los salarios a partir de la inflación.
Los últimos sondeos autorizados, que se remontan a principios de junio, revelaron un aumento de las intenciones de voto por el "no", que llegaban a 45% y 46% para el "sí", según el instituto Ilres.