
MOGADISCIO (AFP) - El ejército etíope y las fuerzas del gobierno de transición somalí tomaron el domingo por la noche frente a los islamistas la ciudad de Jilib, a 100 kilómetros de Kismayo, el último bastión de las milicias islamistas y donde estas se atrincheraron tras haber huido de Mogadiscio.
En la propia Kismayo, estallaron enfrentamientos el domingo por la noche entre los islamistas, según testigos.
"Nos hemos retirado de la ciudad y los invasores etíopes han tomado el control de Jilib", declaró a la AFP un comandante de las fuerzas de los tribunales islámicos, Dahir Hashi, aunque aseguró: "Vamos a contraatacar".
Un habitante de Kamussuma, a 18 kilómetros al norte de Kismayo, informó de que había visto numerosos vehículos de los islamistas procedentes de Jilib: "Ví a muchos vehículos de los islamistas que se dirigían hacia Kismayo. Creo que los tribunales islámicos han sido derrotados", comentó este residente, Duale Mohammed.
Previamente, el comandante Dahir Hashi reconocía que "las fuerzas islamistas se retiran (de Jilib)", explicando que era "una táctica militar".
El ejército etíope y las fuerzas gubernamentales somalíes habían lanzado una horas antes una ofensiva contra la ciudad.
Los combates de Jilib enfrentaban a unos 660 islamistas contra unos 1.500 soldados etíopes y somalíes, precisó el viceministro de Defensa, Salad Ali Djeleh.
En Kismayo, estallaron enfrentamientos entre dos grupos de islamistas, según los habitantes de la ciudad. "los islamistas luchan entre ellos", contó uno de los residentes, Ahmed Abdulkadir, añadiendo: "Un grupo se negó a ir a la guerra, lo que enfureció a otro grupo (de islamistas)".
Situada al borde del río Juba, Jilib es una puerta de acceso estratégica hacia Kismayo, la segunda ciudad del país. Se encuentra en el cruce de las carreteras de Buale y Mogadiscio.
"Vamos a rodear la ciudad (Kismayo), pero dejamos la puerta abierta al diálogo y a las negociaciones para que (los islamistas) se desarmen", recalcó el domingo por la mañana el viceprimer ministro somalí, Mohammed Hussein Aidid.
Sin embargo, los islamistas rehusaron las apelaciones al diálogo y el jeque Mohamed Ibrahim Bilal, uno de los principales comandantes islamistas, comentó en Kismayo que ellos no negociarán "con el enemigo".
Por otro lado, el presidente de Kenia, Mwai Kibaki, declaró el lunes que se debería convocar una cumbre regional urgente para discutir el empeoramiento de la situación en Somalia.
"Como país, estamos preocupados por la paz y la estabilidad regional. Es por esto que me gustaría llamar a la paz en el Cuerno de Africa", indicó Kibaki en su mensaje de Año Nuevo.
© 2007 AFP