
WASHINGTON (AFP) "Aquí muchos hablamos inglés, otros español y algunos francés, pero para el Papa tenemos una voz única", afirma Orlando Grimaldi, un hispano miembro de un coro que va a cantar durante la visita del sumo pontífice a Estados Unidos.
El Papa llegará el martes a Washington para una visita de seis días a la capital norteamericana y Nueva York.
Las expectativas de los fieles norteamericanos para esta visita son tan diversas como lo es la comunidad católica en un país en plena campaña electoral, con una economía en crisis y problemas migratorios.
Bajo la divisa "Cristo nuestra esperanza", la visita papal se produce además en momentos en que las bajas norteamericanas en Irak superaron los 4.000 soldados en cinco años. Y la Iglesia todavía sufre las consecuencias de los escándalos sucesivos de los curas pedófilos en Estados Unidos.
"Un latino recién emigrado de Dallas va a tener expectativas muy diferentes para la visita del Papa que las de un irlandés católico instalado en Boston desde hace 14 generaciones", afirma John Allen, especialista del Vaticano.
Los hispanos, que se convirtieron en uno de los principales pilares de la Iglesia católica norteamericana, se dirigirán al Papa para que se pronuncie contra las medidas impuestas a los inmigrantes indocumentados.
"Me gustaría que el Papa nos hable sobre cómo, en nuestra calidad de católicos, debemos acoger al pobre y al extranjero en este país", afirmó Enid Roman de Jesús, presidente de una asociación de directores de las diócesis católicas encargado de los ministerios hispánicos.
"Quiero que diga lo terrible que es que haya un muro para separar a los pobres de los que tienen una esperanza de futuro", dijo Roman, en referencia a la frontera entre México y Estados Unidos.
La guerra en Irak también forma parte de las preocupaciones de muchos norteamericanos. Mark Ivany, un seminarista cuyo hermano mayor está en el frente en Bagdad, piensa que el Papa reiterará el llamado del domingo de ramos en la plaza San Pedro de Roma, pidiendo el fin de "las matanzas, la violencia y el odio en Irak".
Ivany piensa que el papa va a ora por un Irak "donde la gente tenga la libertad de practicar su religión".
Recientemente, un sacerdote ortodoxo fue asesinado en Bagdad mientras que el arzobispo caldeo de Mosul (norte) fue secuestrado y su cuerpo fue hallado a mediados de marzo.
A los católicos liberales les gustaría por su parte "escuchar a Benedicto XVI hacer la separación entre la Iglesia católica y la administración Bush", afirmó John Allen.
Los conservadores esperan que la opinión del Papa pese en el debate sobre el aborto, una cuestión clave en la campaña electoral para la elección presidencial de noviembre.
En 2004, cuando todavía era el cardenal Ratzinger, el Papa había dirigido una reprimenda velada al candidato demócrata John Kerry al afirmar que los políticos partidarios de "leyes permisivas a favor del aborto o la eutanasia" no deberían poder comulgar.
Los dos candidatos demócratas actuales, Hillary Clinton y Barack Obama, están a favor del aborto y contra la guerra en Irak, mientras que su rival republicano John McCain está contra la interrupción del embarazo y a favor de una presencia militar norteamericana prolongada en Irak.
Los católicos también esperan palabras reconfortantes sobre los escándalos de los curas pedófilos que dejaron "heridas" en la Iglesia, según las palabras del padre David O'Connell, presidente de la Universidad católica de Washington, donde Benedicto XVI debe pronunciar una de las 11 homilías de su visita.
"Aunque no sea el motivo de su visita, es un problema que está en el espíritu y el corazón de los católicos", indicó el sacerdote.
© 2008 AFP