AFPy Redacción. Oslo. Una lluvia de felicitaciones del mundo entero cayó sobre el presidente de Corea del Sur, Kim Dae-jung, distinguido ayer con el Premio Nobel de la Paz.
"Después de medio siglo de divisiones, Kim Dae-jung logró con la cumbre histórica entre las Coreas del Sur y del Norte en junio crear un nuevo clima, favorable a la paz y a la cooperación", declaró en Tokio el primer ministro nipón, Yoshiro Mori.
Su aporte a la paz fue subrayado en Lisboa por el primer ministro portugués, Antonio Guterres.
Por su parte, el expresidente costarricense Óscar Arias, premio Nobel de la Paz 1987, consideró "muy merecido" que se le haya otorgado este año ese galardón al presidente surcoreano por su labor en favor de la democracia y los derechos humanos en Corea del Sur.
El director de Política Exterior de la cancillería costarricense, Carlos Manuel Echeverría, interpretó que se trata del reconocimiento a un estadista que ha colocado su vida en peligro reiteradamente para defender sus ideas.
En Bruselas, el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, declaró que se trata de "un honor merecido".
En Praga, el presidente checo, Vaclav Havel, puso de relieve la victoria que representaba ese premio para los derechos humanos.
En Roma, el jefe del Estado italiano, Carlo Azeglio Ciampi, consideró que este Nobel alienta en el mundo a todos "los que creen en la paz y en el diálogo".
En Berlín, el canciller alemán, Gerhard Schroeder, saludó "la acción valiente por los derechos humanos, la democracia y la libertad".