
PARIS (AFP) - Una Cámara de Diputados dominada por una derecha omnipotente y una débil oposición socialista: este es el panorama que se vislumbra tras la primera vuelta de las legislativas en Francia, en las que se redujo a los partidos minoritarios a un papel puramente decorativo.
Estos comicios fueron además un voto de ratificación para Nicolas Sarkozy, elegido presidente hace poco más de un mes con un 53% de los votos frente a la socialista Ségolène Royal.
En total, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), partido del jefe de Estado, podría llegar, junto a sus aliados, a superar la barrera de los 500 diputados sobre un total de 577. Si esta hipótesis se confirma, los socialistas, que recibirían la mayoría de los escaños restantes, realizarían una oposición más que limitada en los próximos cinco años.
A menos de una semana para la segunda vuelta todo indica que de aquí a 2012, la Asamblea Nacional o Cámara de Diputados francesa será monocolor y el actual jefe de Estado no se verá contrariado por ningún contrapoder digno de este nombre a la hora de proponer una ley o reforma.
"Si los electores confirman su opción clara mostrada el domingo, Sarkzoy reunirá todos los poderes de la República entre sus manos", resumió Laurent Joffrin, director del diario de izquierda Liberation.
Para los analistas, estos comicios son una especie de "eco del enfrentamiento Royal-Sarkozy" del 6 de mayo y han fortalecido un bipartidismo en Francia.
"La segunda vuelta de las legislativas francesas consagrará por primera vez el bipartidismo en este país y se reducirá a un duelo entre la poderosa maquinaria de Sarkozy y un partido socialista anémico", resumió el politólogo Arnaud Leparmentier.
El actual sistema electoral mayoritario francés, que favorece claramente a las grandes formaciones políticas, tampoco ayuda a fomentar la representación de los pequeños partidos.
El lunes, incluso los pesos pesados de la UMP reconocían la necesidad de introducir, aunque sea mínimamente, una parte de escrutinio proporcional, una opción observada con agrado por un 54% de los franceses, según un sondeo.
"El modo de escrutinio proporcional es una obligación moral", insistió la ex candidata ecologista en las presidenciales, Dominique Voynet, cuyo partido obtuvo el 3,25% de los sufragios y espera mantener a sus tres diputados en la Cámara.
Además de la UMP, sus aliados centristas del "Nuevo centro" y los socialistas, no habrá otras formaciones que consigan reunir los 20 diputados exigidos para formar un grupo parlamentario.
En la izquierda, los comunistas, con un 4,62% de los votos, tendrán dificultades para mantener su grupo en la Asamblea Nacional. Con un 4,3% de los votos, el Frente Nacional de Jean Marie Le Pen tendrá en el mejor de los casos una diputada y el Movimiento Demócrata (MoDem, centro), conseguirá como mucho cuatro escaños.
"Una vida política bipolar no es algo bueno para el pluralismo y no será positivo para la democracia", aseguró Marielle de Sarnez, candidata a diputada por el MoDem, que fue eliminada en la primera vuelta.
La situación de 2007 recuerda a la vivida en mayo de 1981, cuando el presidente socialista François Mitterrand, nada más ser elegido, decidió disolver las cámaras y los franceses le concedieron una mayoría aplastante para que pudiera gobernar.
Incluso en circunscripciones donde Royal obtuvo más votos que el actual mandatario en las presidenciales de mayo, el domingo hubo un giro a la derecha y los franceses decidieron dar un voto de confianza y una oportunidad grandiosa al programa de reformas prometido por el actual ejecutivo.
Además, siete ministros del actual gobierno fueron elegidos o reelegidos diputados en la primera vuelta, entre ellos el jefe del ejecutivo François Fillon, y varios otros están en condiciones favorables de obtener una mayoría en la segunda ronda.
© 2007 AFP