Los hispanos de Adisson, cerca de Chicago (Illinois), serán indemnizados con $4,3 millones por un acuerdo, el mayor alcanzado en la historia de Estados Unidos, como consecuencia de una denuncia por aplicación injusta de la política de vivienda.
El juicio federal entablado contra el ayuntamiento de Adisson alegó disciminación en perjuicio de los hispanos, que son 4.300 de los 32.000 habitantes.
En octubre de 1994, la Asociación Hispanos Unidos denunció al municipio por intentar hacer desaparecer a las comunidades latinas que viven en este lugar, debido a la aplicación incorrecta de un impuesto especial denominado TIF, por sus siglas en inglés.
El impuesto TIF permite a un municipio declarar la necesidad de desarrollo de ciertas áreas para seguidamente ejercer amplios poderes que incluyen demolición de propiedades privadas y venta a nuevos propietarios para la reconstrucción.
El objetivo de este impuesto es estimular un desarrollo que no habría podido ocurrir por otros medios y entonces beneficiarse de los ingresos resultantes por los impuestos de nuevas viviendas.
La villa de Adisson estaba en el proceso de adquirir y demoler casas cuando se presentó la denuncia en 1994, lo que paró el proceso. Las familias eran forzadas a dejar sus casas después de un aviso repentino y a veces sin ayuda para encontrar una nueva vivienda.
Luego se descubrió que el ayuntamiento no tenía ningún plan de reconstrucción para la mayoría de los 827 apartamentos donde casi todos los que vivían eran hispanos. Por ello se denunció al ayuntamiento por practicar una política discriminatoria.
El acuerdo alcanzado obliga a Adisson a pagar $4,3 millones en beneficios a los denunciantes, a preservar más del 80 por ciento de las viviendas existentes en los barrios hispanos y a realizar programas para la mejora de estas comunidades.
La presidenta de una de las partes denunciantes, el Consejo de Liderazgo, Aurie Pennick, afirmó que "la razón más evidente por lo que todo esto ocurrió es el racismo".