
MOGADISCIO (AFP) - Las fuerzas del gobierno somalí, apoyadas por Etiopía, arrebataron el miércoles la ciudad de Jowhar a los islamistas y avanzan hacia la capital, Mogadiscio, a tan sólo 90 km de distancia, al iniciarse una segunda semana de violentos combates.
"Perdimos la ciudad, pero continuamos los combates, hemos organizado una retirada militar", anunció a la AFP el jeque Yonis Haji Idris, un comandante islamista apostado en los alrededores de Jowhar, a unos 90 km de Mogadiscio, y contactado por teléfono.
Funcionarios del gobierno somalí confirmaron la toma de este bastión islamista.
"Hemos hecho retroceder a los terroristas y a sus aliados hacia la capital, pierden cada día más influencia y Jowhar cayó en manos de las fuerzas del gobierno", dijo a la AFP Hassan Abdulahi Jiis, un comandante del gobierno en esta ciudad, consultado también por teléfono.
Los islamistas "no tienen la capacidad de resistir y huyen, los habitantes nos reciben cordialmente", agregó.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el martes de urgencia para abordar el conflicto, pero no logró alcanzar un acuerdo sobre un texto que pida la retirada de las fuerzas extranjeras, particularmente etíopes, de Somalia.
La Unión Africana (UA) convocó una reunión este miércoles en Adís Abeba, que también contará con la presencia de responsables de la Liga Arabe, para analizar la situación en este país del Cuerno de Africa.
Los combates habían estallado en las inmediaciones de Jimbiley, a unos 50 kilómetros de Jowhar, cuando los milicianos abrieron fuego para detener a las fuerzas etíopes que avanzaban hacia el sur, según los habitantes de la localidad.
Ante la escalada de la violencia, el Programa Alimentario Mundial (PAM) de la ONU anunció que suspendió sus operaciones aéreas en Somalia y evacuó temporalmente a su personal extranjero hacia Kenia.
"El PAM trasladó el martes de forma temporal dos helicópteros MI8 y 25 trabajadores humanitarios de Kismayo (sur de Somalia) a Nairobi", declaró a la AFP Peter Smerdon, portavoz del Programa.
"Solamente suspendimos las operaciones áreas. Las terrestres continúan. Tenemos alrededor de un centenar de empleados locales que siguen trabajando" en Somalia, apuntó el portavoz, quien agregó que todo el personal extranjero fue evacuado.
Smerdon precisó que "las operaciones aéreas resultan difíciles debido al cierre del espacio aéreo declarado (el lunes) por el gobierno federal de transición".
El PAM trabaja en Somalia para ayudar a las víctimas de las inundaciones que golpearon el país desde fines de octubre y dejaron decenas de muertos y cientos de miles de desplazados.
Los primeros enfrentamientos se iniciaron el 20 de diciembre después de que los islamistas, quienes controlaban la mayoría del país, exigieran la partida de las tropas etíopes que apoyan al frágil gobierno somalí, respaldado por la ONU.
Estados Unidos, aliado de Etiopía -al que aporta un programa de asistencia militar desde 2002- defendió el martes los ataques etíopes contra los islamistas, que se han cobrado la vida de más de 1.000 personas, pero urgió a Adís Abeba a ejercer la "máxima moderación" en su intervención.
Somalia se encuentra en guerra civil desde la caída del dictador Mohamed Siad Barre en 1991.
© 2006 AFP