
Miles de palestinos se echaron ayer a las calles lanzando disparos al aire para llorar por la muerte de Yaser Arafat, mientras líderes mundiales lo ensalzaban como un ícono de la lucha de su pueblo por crear un Estado.
Decenas de miles de personas se volcaron sobre las calles de la franja de Gaza en una muestra espontánea de dolor.
Las banderas palestinas en el derruido complejo de oficinas del dirigente palestino en la ciudad cisjordana de Ramalá fueron bajadas a media asta.
La televisión comenzó a difundir fragmentos del Corán con la imagen de Arafat en el fondo.
En Gaza, las mezquitas difundieron versos del Corán y niños quemaban llantas en las calles principales, lo que cubrió el cielo de humo negro. La gente pasaba de mano en mano fotografías de su líder recién fallecido y colocaban su afiche en los muros de los edificios.
“Cerró sus ojos y su gran corazón se detuvo. Se fue con Dios, pero aún está entre este gran pueblo”, señaló uno de los principales asesores de Arafat, Tayeb Abdel Rajim, quien estalló en llanto al enterarse de la muerte de Arafat.
Arafat, quien encabezó la lucha del pueblo palestino por un Estado independiente, falleció sin lograr su más caro anhelo.
“Seguiremos tus pasos y continuaremos tu legado”, señaló Abdel Rajim en el cuartel general de Arafat en Ramalá.
Compromiso
La muerte de Arafat, a los 75 años, inflamó la antigua guerra de palabras entre israelíes y palestinos, pero también evocó un compromiso de líderes de ambas partes y del resto del mundo por alcanzar la paz en Oriente Medio.
“La muerte de Yaser Arafat es un momento significativo en la historia de Palestina”, dijo el presidente de Estados Unidos, George W. Bush. El mandatario urgió al mundo a ayudar a la gente de Arafat a alcanzar una “Palestina democrática e independiente” en paz con Israel.
El gobierno de Bush fue conciliador en sus declaraciones después de años de marginar a Arafat.
Respetado por su pueblo y en una ocasión considerado por Israel como un socio para la paz, Arafat fue denigrado por los israelíes, que lo acusaban de fomentar el levantamiento palestino una vez que las negociaciones de paz llegaron a punto muerto, hace cuatro años.
El ministro de Relaciones Exteriores de Palestina, Nabil Shaath llamó a revivir la “Hoja de ruta”, un plan diseñado para alcanzar la paz, hecho añicos tras cuatro años de violencia y mutuas recriminaciones.
Condolencias
En todo el mundo, los líderes mundiales enviaron rápidamente sus condolencias.
El presidente francés, Jacques Chirac, que visitó a Arafat la semana pasada en el hospital, dijo: “Francia, como sus socios en la Unión Europea, mantendrá firmemente y con convicción su compromiso con dos estados (...) para que vivan uno al lado del otro en paz y seguridad. La “Hoja de ruta”, aprobada por Yaser Arafat, hace accesible ese proyecto”.
El primer ministro británico, Tony Blair, elogió a Arafat por haber aceptado la necesidad de que los estados israelí y palestino convivan.
El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, describió a Arafat como uno de los pocos líderes reconocibles al instante en todo el mundo, un hombre que encarnó las aspiraciones del pueblo palestino.
El presidente cubano, Fidel Castro, declaró tres días de duelo oficial por la muerte de Arafat, a quien calificó de “ejemplo de combatiente incansable”.