
Jerusalén. EFE. El Comité Central del Partido Laborista israelí decidió ayer que permanecerá en el gobierno del primer ministro Ehud Olmert, a pesar de la incorporación del ultraderechista Avigdor Lieberman.
Así lo decidieron ayer los miembros del Comité Central en una votación a mano alzada con la que rechazaron la iniciativa de un grupo de opositores al líder del partido, Amir Peretz, quien abogaba por permanecer en el Ejecutivo.
La propuesta de abandonar el Gobierno contó con el apoyo de un pequeño grupo de militantes, en tanto que la de Peretz obtuvo una abrumadora mayoría.
Xenófobo. La votación siguió a un exaltado debate sobre los aspectos morales de la permanencia de un partido como el Laborista en un gobierno del que forma parte también un político xenófobo, como es el caso de Lieberman.
“No me gusta nuestro nuevo socio de gobierno. Nos separa de él un abismo ideológico, moral y político”, dijo el secretario del partido, Eitan Cabel.
Por su parte, el diputado Dani Yatom afirmó: “Hoy debemos decidir que frenamos a Lieberman. No podemos estar en un gobierno con alguien que aboga por el desplazamiento de árabes-israelíes”.
Lieberman, jefe del partido Israel es Nuestro Hogar, y cuyo electorado es mayoritariamente de origen ruso, aboga por la transferencia de los árabes de Israel al territorio palestino y recientemente exhortó a que se ejecute a los diputados árabes que se hayan entrevistado con los islamistas del movimiento Hamás.
Los opositores acusaron a Peretz de llevar el laborismo al desastre, al impulsar una agenda de la seguridad, en lugar de la social característica del partido.