Copiapó, Chile. (AFP). “El minero no sabe nunca si va a volver a casa”, dice a la AFP Jimmy Cardona, antiguo trabajador minero y que hoy espera junto a un centenar de familiares el rescate de su cuñado, atrapado junto a otros 33 trabajadores en un yacimiento de cobre y oro de esta ciudad.
Jimmy dejó de trabajar en el yacimiento San José de la Minera San Esteban, el lugar donde hace más de 24 horas 34 trabajadores se mantienen atrapados después de producirse un derrumbe que obstruyó el acceso.
El ex minero señala que la mina presenta problemas de seguridad y que por eso dejó de trabajar en el yacimiento.
"Esta mina se debía haber fortificado por dentro ya que está rajada (...) yo dejé de trabajar porque no me daba seguridad", relata en las afueras del yacimiento donde aguarda por conocer la suerte de su cuñado.
Como él unos 160 familiares aguardan en los alrededores del complejo minero ubicado muy cerca de la ciudad de Copiapó, a unos 800 km al norte de Santiago, en el árido desierto de Atacama, provistos de frazadas y dispuestos a no moverse del lugar hasta tener noticias de sus seres queridos
El municipio local instaló para ellos módulos con colchones y sillas para que las familias realicen su vigilia. También dispuso el suministro de comida para acompañarlos en la espera, aunque de momento los familiares no parecían interesados en comer.
Eso mientras más de un centenar de rescatistas trabajaban para llegar hasta los mineros, con los que aún no mantenían contacto.
Las autoridades confían en que el grupo pudiera estar resguardado en un refugio de seguridad ubicado en la parte más profunda de la mina, donde hay comida, oxígeno y abrigo por unas 72 horas.
Hasta ahora no hay certeza del tiempo en que puedan tardar los rescatistas, según comentó a la AFP, Segundo Gómez, que tiene a su hermano dentro.
"Dicen que tenemos para rato", comenta en las afueras de la mina, cuando el frío comienza a sentirse con fuerza y los familiares se dan ánimo mutuamente, sin perder la esperanza.
"Tenemos esperanza de que salgan con vida", dice Nolvia Miranda, que también aguarda por un familiar atrapado.
El derrumbe se produjo el jueves tras un desprendimiento de tierra que bloqueó el acceso a la mina de mediano tamaño y que produce oro y cobre.
Los rescatistas están enfocados en llegar a los mineros a través de los ductos de ventilación o chimenea.